martes, 1 de abril de 2014

No me alcanzaron los abrazos.

Medía su vida en amaneceres, en veranos y atardeceres. Repartía su corazón en cada carta no enviada. Era una de esas personas que sonreía aunque no fuera para una fotografía. Me gustaba verla jugar en la arena. Como una chiquilla el primer día de verano.
 Me gustaba acariciar sus mejillas y besarle los hoyuelos.
Escucharla tararear cuando creía que no le prestaba atención. Amaba abrazarla y esconder la cara en el hueco entre su hombro y su cuello.
Me gustaba que su cintura no fuera delgada como el de las chicas en las revistas ni que sus piernas fueran largas y perfectas. Me gustaba que no fuera delgada como la sociedad lo dictaba. Porque ella era perfecta a mis ojos. Cuando ella reía y se escondía entre mis brazos.
Ella me daba la mano y no hacía falta más.
Que sus abrazos eran de esos que aunque te marcharas no te soltaban.
Y sus besos eran como volver a casa durante una tormenta, cambiarse la ropa mojada a una cómoda y seca y acurrucarse junto a la chimenea.
Creo que la extrañaría incluso si nunca nos hubiésemos conocido.
Era una de esas personas que te alegra, no sólo el día, si no toda la vida.
Era mi persona preferida en el mundo.
Y la miraba a los ojos y era como si todo estuviese en su lugar.
Y entonces, se acabó.
Y para mí era como un trozo de mi vida que me arrancaron sin pedírmelo y deprisa.
Y que no me alcanzaron los abrazos para retenerla a mi lado un poco más.
Y entendí que la vida no es eterna, pero que todos los recuerdos sí.
Que, algunas veces, no sólo los malos recuerdos te ponen tristes. También los felices lo hacen, porque sabemos que no volverán a suceder.
Porque cuando realmente eres feliz, es tan fácil encontrar lo bueno y sólo centrarse en ello.

Me dijeron que los "nunca" y "para siempre" no existen.
Pero en este caso si existían.
Nunca regresaría. Y para siempre la amaría.



"Si pudiera volver a escuchar su risa,
la guardaría
para dejarla sonar
cuando el silencio cruce la soledad."

Amar una eternidad.

¿Qué se sentirá cuándo perdemos el amor de toda una vida? ¿Qué es amar descabelladamente por una eternidad y luego tener que verla partir? ¿Será una partida compartida en donde todo lo de una persona se va con la otra?
Y entonces, la miré.
Estaba ahí, sonriendo.
Viviendo a su ritmo.
Como si la vida fuese eterna.

"Quisiera que fueses para siempre" - pensé.

Sé que te voy a extrañar cuando no estés, pues ni te vas y ya te extraño.

sábado, 22 de marzo de 2014

Dejar de chocar con la ciudad.

Nunca me ha gustado mi ciudad. Nunca. 
Demasiadas playas, demasiado calor y mucho Sol a todas horas, todos los días, y las nubes parecen extintas. Hay días en los que sientes la necesidad de sacarte toda la ropa para sentir un poco de aire. 
Y es que a mi me gusta la lluvia, los días nublados, los parques, el frío, los tés y los cafés y arroparme. 

Mi ciudad y yo chocamos mucho.

Y entonces, llega el atardecer. Llegan los días en que el calor no es excesivo y el Sol no parece odiarme y el aire sopla lo necesario y hay un ligero olor a mar por toda la ciudad.
Días en que las olas chocan contra las rocas y el cielo esta teñido de morado, rosa, azul y un montón de colores. Los cafés del malecón están llenos, las heladerías con chiquillos riendo, parejas caminando a lo largo de la playa, personas viniendo de aquí para allá, turistas tomando fotografías de las esculturas, los chicos en patineta, chicas haciendo pulseras con conchas o pintando, personas en bicicleta, niños corriendo por todos lados. 

Y entonces, mi ciudad y yo nos entendemos.

Es entonces cuando dejo de querer irme de aquí, dejo de odiar ciertas cosas de esta vida, dejo de pensar que mis sueños son solo sueños, dejo de sentirme mal. Y el querer sentirme infinita llega, llegan las sonrisas entre lágrimas, risas nerviosas entre abrazos largos y que se sienten correctos, ese tipo de abrazos que te hacen cerrar los ojos y sentirte segura, y creo que mis sueños se van a hacer realidad y que tengo todo el tiempo del mundo para realizarlos, me siento bien contigo misma y me creo capaz de hacer todo, quiero aprovechar cada momento, cada segundo, y de repente, se acaba.

De repente el Sol se esconde por completo y el cielo se cubre de un azul rey, de repente aparecen las estrellas y solo quedan las ganas de llorar, la actividad en el malecón disminuye y los bares comienzan a ganar gente, el viento comienza a soplar fuerte y las olas chocan furiosas contra la costa.
Y me sientes capaz de ir al infierno sólo para conseguir otra dosis de ese sentimiento de felicidad.
Pero la noche está bien, y siempre ruego por tener otro día de esos. 
Y solo por eso me gusta el verano.
Solo por esos días, las ganas de llorar y el miedo, dejan de importarme.
Porque tengo mucho miedo del verano, tengo miedo de volver a lo que era, miedo del olvido.
Porque el verano significa cambios y olvido.
Y a veces, es un buen miedo. Otras no.

Dejaré unas fotos sobre mi ciudad, no serán las mejores, pero son tomadas cuando dejo de chocar con ella.












domingo, 16 de marzo de 2014

Beautiful bird of summer.

La conocí un día de Abril. El viento soplaba calmadamente y el Sol se asomaba entre las nubes.
Se sentó a mi lado en la banca, mientras yo veía a los niños jugar en el parque.
Era esa clase de personas las que no se les puede ignorar. No, no.
Era como estar a principios de verano, era como risas de niños corriendo por la piel.
Era volver a ser pequeño y correr a zambullirse en la playa.
Y me miró.
Sus ojos, joder. Recuerdo poder ver la primavera en ellos.
Sentir felicidad por el mero hecho de estar junto a ella.
Hablamos un poco, bueno, mucho. Pero simplemente no quería dejar de escuchar su voz.
Después de eso, quedamos unas pocas veces más en ese parque.
Siempre iba vestida con colores alegres, mientras yo siempre usaba jeans y suéteres ligeros.
Llevaba su cabello recogido en coletas o suelto, y siempre me gustaba pasar los dedos en él.
Y amaba cuando cantaba. Amaba ver sus dedos presionando las teclas del piano. Siempre con delicadeza. Con ternura.
Y cuando tocaba la guitarra y ella me acompañaba y cantaba y sentía que yo era la persona más afortunada del mundo.
Y fue un hermoso cambio de estaciones.
Y desde entonces, no puedo vivir sin ella.
Era como uno de esos pájaros bonitos del verano, que cantan su canción entre las ramas de los árboles.

 If we take this bird in
With its broken leg
We could nurse it
She said

Come inside
For a little lie down with me
If you fall asleep
It wouldn't be the worst thing
But when I wake up
Your make-up is on my shoulder
And tell me, if I lie down
Would you stay now
And let me hold you?

But if I kissed you
Will your mouth read this truth
Darling, how I miss you
Strawberries taste how lips do
And it's not complete yet
Mustn't get our feet wet
Cos that leads to regret
Diving in too soon
And I'll owe it all to you
My little bird
My little bird

miércoles, 12 de marzo de 2014

17:22 Es duro recordar que no volverás.

Y lo extraño.
Y siento que ya no soy la misma desde el 13 de Julio.
¿Cómo voy a sobrevivir de nuevo ese día? ¿Cómo voy a no sentirme culpable por sonreír ese día por el aniversario de mis abuelos?
Nadie me ha preguntado como me siento sobre él, nadie se ha imaginado como es que voy a sobrevivir cuando todo esto se acabe, porque ni yo se como voy a hacerlo. Nadie me ha abrazado. Simplemente se limitan a seguir como si nada, me limito a tragarme las lágrimas cuando veo algún adelanto de Glee o cuando veo imágenes de Cory o escucho alguna canción de antes de la cuarta temporada.
Pero yo no puedo simplemente seguir, ¿cómo seguir cuando te han quitado un pedazo? ¿Cómo seguir cuándo el final está tan cerca? Y si piensan que soy ridícula, no me interesa. De verdad. Pueden reírse de mí por sentirme así y a mi me importaría una mierda. Porque personas así, son eso, mierda.

Y admiro a Lea por salir adelante, y a la familia de Cory, al fandom, a los chicos del cast y a todos.
A veces siento que todo eso fue un sueño, porque nunca imagine que alguno de ellos se iría tan pronto.
Nunca imagine que nunca volvería a verlo junto a los demás, junto a ella.
Y duele, duele el vacío que dejo.
Duele ver a los chicos llorar cada vez que repiten "The Quarterback", duele escuchar las canciones y sobretodo escuchar a Puck decir que cantar no lo va a traer de vuelta, a Mr. Schue decir que nada lo hará, jamás.

Escuchar de los labios de todos que él se ha ido, que nunca va a volver, eso solo te hace romperte un poco más, hace que el vacío se vuelva más real.
Me da miedo pensar en cómo sobrevivir una vez que todo acabe, porque todos esos chicos en esa serie me salvaron, me cambiaron.
¿Cómo pasar los días sin esa dosis de felicidad que te causan? ¿Cómo sobrevivir a base de canciones, fotos y capítulos?
Y no quiero volver a ser la misma chica que era antes de conocerlos a todos ellos, no quiero dejar de tener ese motivo por el cual soportar los días malos.

Nunca me preparé para tu partida. Siempre pensé que te vería una vez más.

Nadie dijo que sería fácil, 
Nadie dijo jamás que sería así de difícil,
Oh, llévame de vuelta al comienzo. 

miércoles, 5 de marzo de 2014

Y lo crees.

Y has tenido malos días, esos en los que quieres consumirte como las llamas de la vela que tu madre siempre enciende por las tardes, y que has llorado por los rincones y que has comprobado que el segundo mejor lugar para llorar es bajo la regadera, pero hoy estás un poco mejor.

Esta semana ha sido de solo escuchar de los carros alegóricos, los juegos mecánicos y de los bailes que hay en el carnaval y por fin has ido, aunque fuera solo para dejar de pensar en cosas que no hacen más que hacerte mal y sorprendentemente la has pasado bien.

Viste el cielo teñirse de naranja, rosa, morado y después de azul rey. Y has pasado la tarde tomada de su mano y entre sus brazos y hasta has dejado que te bese en la mejilla, has vuelto a charlar con ella animadamente y gesticulas con las manos como si toda esa rabia de días atrás no hubiera existido. Y tienes miedo de que vuelva. Pero no lo piensas, porque no quieres arruinar la tarde.
Y siempre pensaste que al volver a pisar esa calle los recuerdos agridulces iban a volver, pero tú ya no eres la misma, tus amigos ya no son los mismos, y los recuerdos a veces dejan de doler.

Y hoy has entrado tarde a la escuela, ha sido un día relajado, y entonces has llegado a casa y has visto que estaba Harry Potter en la televisión y el día mejoró aún más.
Y más tarde te han entrado ganas de terminar el libro que Estefanía te dio, y te has llevado el libro a casa de tu abuela y ella te acompaña con un café y el Sol se esconde de a poquito y de pronto te entran unas ganas de que sea verano, de tener un cambio radical pero en buena forma, de pensar que vas a ser todo lo que quieres en el futuro y que todo va a salir bien.

Y lo crees.

Once in a lifetime, the breaking of the roof 
(Una vez en la vida, la ruptura del techo)
To find that our home, has long been a throne 
(Al descubrir que nuestra casa, ha sido durante mucho tiempo un trono)
Draw me a life line, 'cause honey I got nothing to lose 
(Dibújame una línea de la vida, porque, cariño, no tengo nada que perder) 
Once in a lifetime
(Una vez en la vida)
Once in a lifetime
(Una vez en la vida)

Give me a shot at the night 
(Dame una oportunidad por la noche)
Give me a moment, some kinda mysterious 
(Dame un momento, algo un poco misterioso)
Give me a shot at the night 
(Dame una oportunidad por la noche)
Give me a moment, some kinda mysterious 
(Dame un momento, algo un poco misterioso)
Give me a shot at the night
(Dame una oportunidad por la noche)

martes, 25 de febrero de 2014

Sobre apagarse y encenderse y puntos intermedios resignados.

Ya no sé a dónde ir. Ya no sé que sentir. Ya no sé por quién llorar. 

Hace tiempo que amanezco con ganas de extinguirme, como si fuera una vela en un pastel. A veces los ojos se me llenan de lágrimas en medio de un salón de clases y la respiración se me acelera y trato de pensar en otra cosa, hasta llegar a casa y soltar en llanto en mi habitación. A veces me encuentro sin lugar a donde ir. Sin tener con quién hablar. No soy la mejor amiga, no soy a la que invitan a salir primero ni a la que le cuentan todo, no soy la que siempre te hace reír o la que siempre te consuela. No soy esa amiga dulce y que es buena escuchando y dando consejos. No soy la que te puede levantar el ánimo y que es creativa. No soy buena cantante, dibujante, no soy buena en inglés, ni soy la que siempre participa. No soy ninguna de esas.
Soy la chica que se sienta en el último banco de la fila, la que solo Liz conoce, la que nunca participa porque no le interesa ser "agredida verbalmente", a la que pueden insultar y aún así se va a reír aunque sienta cuchillas dentro, soy la infantil, la que siempre está leyendo, escuchando música o riendo por perversiones.

Soy un pequeño punto intermedio sin importancia. Un pequeño punto con ganas de extinguirse. Aunque sea por un pequeño momento. Y después volverse a encender. Con una pequeña llama.

Siento que me resigne. Me resigne a que todos parecen estar de su lado cuando no se ponen en mi lugar, porque ellos no saben lo que yo sentí y lo que pasé, las lágrimas que derrame y los sollozos que me tragué. No saben. Y jode. Jode mucho. Porque a veces tengo ganas de mandarlo a todo y todos a la mierda. Porque opinan sin saber. Sin sentir realmente.

Ya no sé que hacer, me he resignado. Me he rendido. Ya no tiene caso, ya no vale la pena las heridas en mis dedos. Que ese año no sirvió para nada más que para consumirme un poco más.

¿Cuándo voy a conocer a esas personas que me hagan sentir infinita? ¿Cuándo voy a dejar de sentirme así? Mi vida es un constante querer apagarse y encenderse.  Un constante enterrarse y salir de ese oscuro lugar. Y siento como si  nunca voy a salir de aquí. Que nunca voy a hacer ese sueño realidad, que no lo voy a lograr. Que es solo eso. Un sueño.

Y tengo miedo de despertarme un día y darme cuenta de que tengo 60 años y nunca lo volví realidad. Miedo de darme cuenta de que deje mi vida pasar y nunca fui como soy realmente. Que su sombra nunca dejo de perseguirme. Que solo volví a dormirme y que me limite a respirar. Ha sobrevivir a la escuela secundaria y que aún así seguí enterrada en ese pozo.

A veces despierto con ganas de que alguien me sople y que me apague. Que mi ceniza se la lleve el viento.
No sé con quien hablar, porque quiero a alguien aquí conmigo. No aquí. Si no a alguien a mi lado. Alguien que me abrace cuando los sollozos me estén destrozando. Cuando cante las canciones de Fun, P!nk o Glee entre humo y lágrimas. Con la voz entrecortada. Rota.

Apagarme. Encenderme. Apagarme. Consumirme. (¿Más?)