Cuando volví a entrar, la escuché llorar, tratando de tragarse los sollozos y comencé a odiarme de nuevo, me senté a su lado, Sof, Sof...no me miraba, le acariciaba la espalda y le pedía que me mirara y ella solo negaba con la cabeza.
Quería ir a encerrarme en algún lado y no salir, el auto-odio salió y pensaba en como siempre arruinaba todo, en como le lastimaba todo el tiempo, en que no quería que ella creciera odiandose como yo, no quería que al crecer sintiera que no la amaba porque lo hago, joder, lo hago. No quería que sintiera que no podía hablar conmigo porque yo siempre la lastimaba, porque no quiero que se sienta como yo lo hago, no quiero.
Te quiero, le dije por primera vez en mucho tiempo, perdón, con el nudo en la garganta, te quiero, obligandola a verme y abrazandola, ella soltaba pequeños sollozos yo también, dijo volteando hacía mí, te perdono.
Comencé a hacerle cosquillas y ella sonrío y se río.
No quiero que pare de hacerlo.
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