sábado, 31 de diciembre de 2016

Sobre cambiar, cuentas regresivas y continuar.

Some nights, I stay up cashing in my bad luck
Some nights, I call it a draw
Some nights, I wish that my lips could build a castle
Some nights, I wish they'd just fall off
But I still wake up, I still see your ghost
Oh Lord, I'm still not sure, what I stand for oh oh oh
What do I stand for? Oh what do I stand for?
Most nights, I don't know anymore

This is it, boys, this is war, what are we waiting for?
Why don't we break the rules already?

Stops my bones from wondering just who I, who I, who I am, oh who am I, mm, mm
Well some nights, I wish that this all would end
'Cause I could use some friends for a change
And some nights, I'm scared you'll forget me again
Some nights, I always win, I always win.
Y aquí estamos de nuevo. Otro final, otro inicio, otros 365 días. Todo cambia, todo evoluciona, todo crece y se desarrolla y no podemos pararlo, el tiempo sigue y no nos queda más que avanzar con él. Este año fue un desastre de emociones, ésta persona que se supone se había ido volvió y quiere otra oportunidad, pero ha jodido demasiado mi corazón y tengo miedo de que eso me haya marcado de alguna manera en cómo veo el amor, también ésta chica con la que no puedo ser nada pero a la vez somos algo y...estoy cansada, cansada de ir de aquí para allá con personas, de sentirme en un juego. 
Mi tía tuvo a su hijito y es un niño precioso, no quiero que nunca pare de reír. También una persona cercana a mí tuvo una recaída y odio verlo destruirse, odio ver como ella se marchita por todos los problemas de sus hijos, odio ver como él miente y roba para callar los demonios que tiene dentro. Es horrible como convivimos todos y hacemos como que esa situación no está pasando, pero lo está. La otra noche, mientras estaba acostada en mi cama, el reproductor puso esa canción que me recuerda a mi abuela y comencé a llorar, porque aún puedo verla claramente a mi lado en ese auto, mirando el paisaje por la ventana, con el viento alborotándole el cabello. 
Conocí a nuevas personas que me hacen reír cada día, también reforcé amistad con una persona a la que quiero mucho y soporta mis estupideces, esos son el tipo de personas con las que debes compartir tu vida. Aprendí a reírme de mí misma, sobretodo.
Por otro lado, nunca conocemos realmente a las personas, a veces al estar heridos sacan sus peores partes, esas que están en la superficie esperando a salir para solo causar daño, las relaciones no son como en los libros o en las películas, las personas no siempre terminan juntas, a veces se mienten sobre los sentimientos en una relación y se supone que el amor no es así. Tampoco se supone que hables mal de una persona solo porque te rechazó, eso es una mierda, eso no se hace. 
Estoy cambiando, aún sigo haciendo algo y puedo notar que si funciona, aunque a veces tenga mis horas oscuras, aunque siga queriendo morir la mayoría del tiempo. Estoy comenzando a enfrentar el mundo real y me asusta un poco pero al mismo tiempo, solo estoy dejando que suceda - últimamente solo hago eso- y aun no decido si eso es bueno o malo. 
Solo quiero decir, que no te rindas, que hay algo haya afuera o dentro de ti por lo que luchar. Que todo mejora, aun si parece que no lo hará o tarda mucho, pero lo hace. Todos tenemos demonios, unos gritan con más intensidad que otros, pero lucha, eso es lo que cuenta y un día, no tendrás que luchar más, porque habrás ganado. Nos queda mucha vida, pero parece que los años se escurren entre nuestros dedos. Estos son los mejores años, lo creas o no -bue, saben que yo no lo creía-, lo son y pude que no lo parezca ahora pero estos son los momentos de los que te reirás en unos años. 
Se vienen tiempos difíciles, ya comenzaron, de hecho, pero trataré de enfrentarlos lo mejor que pueda porque acabaran, y podré respirar con tranquilidad de nuevo. He estado pensando mucho en como han cambiado estas entradas, como al principio del blog veía mi vida a través de una bruma, que iba constantemente a ese lugar oscuro del que tanto hablaba Charlie. Todo ha cambiado y es algo bueno. O eso creo. 
Disfruta este último día, esta última noche. Los problemas no desaparecerán al tocar las doce pero los enfrentarás con más fuerza. Canta hasta quedar afónico y baila hasta que te duelan los pies, enciende luces de bengala y deja que iluminen los rincones más oscuros, besa, ríe, lee y ama. Abraza a tu familia y a tus amigos, ríanse a carcajadas, deja que la emoción corra por tus venas. Te lo mereces. Ve a viajes por carretera, deténganse a comprar algo y mira a eso seres que más quieres darse empujones entre los pasillos de algún mini súper de alguna gasolinera, observa esa carretera eterna, regresa a casa en ese auto, con la oscuridad rodeandolos y con Yellow sonando en el estéreo.  
Quiérete a ti mismo, porque vas a vivir contigo toda tu vida y caerte mal sería fatal. No hay nada malo contigo, en lo absoluto y no creas nada de lo que te digan, no eres nada de eso. Eres tú y eso es lo único que importa. Y si a ellos no les parece, que se vayan a chingar su madre. 
Saldrás de ese lugar oscuro, yo lo creo. No tienes que tener todo planeado, tómate tu tiempo, lo más importante es estar bien contigo mismo, como dije, tenemos mucha vida por delante. 
Los días malos solo duran 24 horas, piensa que las cosas irán bien y aun cuando no sea así, pronto se arreglarán. 
Las últimas palabras del año pertenecen al lenguaje del año pasado, y las palabras del próximo año esperan por otra voz. Hacer un final para un nuevo comienzo.
 "...Al diablo con el mañana. Al diablo con todos los problemas y las barreras. Nada importa salvo el Increíble Ahora."  
- Sutter,
The Spectacular Now, Tim Tharp.
(Vale, terminé ese libro hace eones, pero Sutter y su 7UP con whisky siempre tendrá un lugar en mi corazón.)
12, 11, 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1, 0. Feliz año nuevo. 

This is the new year
A new beginning
You made a promise
You are the brightest
We are the voices
This is the new year
We are the voices
This is the new year
(Yo sé que lo estabas esperando.)



miércoles, 28 de diciembre de 2016

2:02 am.

Y hay cosas de las que no quiero hablar, sentimientos a los que no les quiero abrir la puerta por miedo a lo que vaya encontrarme dentro. Sé que tengo que ponerle fin a un par de cosas, sé que hay cosas que por más que quiera no van a cambiar porque no tenemos la habilidad de hacer que otra persona abra su mente si ésta no quiere, sé que tener miedo al futuro está bien aunque pensar en el me den ganas de huir. Porque pensar en irme lejos de aquí, hace años hubiera sido un regalo del universo, ahora se me presenta como algo terrorífico. Ahora tengo personas en mi vida de las que no quisiera alejarme, irme a otro lugar del que no conozco nada y dejar la ciudad de la que conozco cada centímetro. El pensar en irte es sencillo, hacerlo da miedo.  Tengo sentimientos encontrados con ese tema, porque ni siquiera sé si esa es la carrera que de verdad quiero estudiar, porque no tengo claro mi futuro y el mundo me exige que lo tenga, ¿qué no está bien tomarse un tiempo para averiguar las cosas?

El año casi se acaba y sé que las cosas no se borran, que al marcar el 1 de enero mágicamente todo vuelve a empezar, pero nos da la ilusión de que lo hace porque volvemos a empezar otro ciclo. Otro más. Las cosas cambian y no tenemos el poder para impedirlo y quiero llorar porque miró atrás y quiero volver a tener ciertos sentimientos. No volver a esa época pero sí sentirme un poco a como me sentía en esos momentos, en los felices.

Siento que estoy dejando que me lleve la marea, de alguna manera, que estoy dejando que las cosas me sucedan y quisiera tener algo de control en ellas pero no lo tengo y por un lado no me importa pero por el otro siento que ya nada me importa y realmente, no sé como sentirme.
Sé que con ella no somos nada, pero le quiero y quisiera que las cosas fueran diferente pero las dos sabemos que no lo serán y estoy harta de estas emociones. Quiero algo entero, intenso e indestructible. Estoy harta de andar jugando de aquí para allá con las personas, quiero algo estable, quiero deshacerme de estos apegos emocionales que solo me dejan más jodido el corazón.

También tengo miedo de que debajo de mis bromas constantes, de mi sarcasmo, de mi aparente insensibilidad, se esconda algo más. Porque todos parecen pensar que realmente, en el fondo, hay algo mal, que mi tristeza es permanente y no solo un toque de mi personalidad.

Solo quisiera quedarme en los mundos de mis libros.

viernes, 23 de diciembre de 2016

párrafo triste.

Puedo imaginarte fácilmente aquí a mi lado si solo cierro los ojos, tenerte conmigo en mi habitación oscura, con el frío colándose por el espacio que queda entre la puerta y el suelo. Creo que tengo algo de fiebre y por eso me resulta fácil entregarme a esa fantasía, acurrucarme en mi refugio contigo sin temor a mis pensamientos. Dios, como quisiera que estuvieras aquí y abrazarte y no dejarte ir, que ojala las cosas fueran diferentes, como en el libro que acabo de leer. Un final feliz y sencillo. Creo que el solo tenerte aquí me haría sentirme feliz, con las cobijas alrededor de nosotros, la calidez de la cama y la poca luz que se cuela por la ventana. Quisiera poder pasar un rato contigo en Nochebuena en casa de mi abuela o salir en Navidad por la tarde, tantas cosas. Y quisiera poderme quedar contigo como aquel día. 
Pero no podemos.




no somos tan afortunados.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Otro otoño más.

Las 2 am.
Los ojos me pesan y sé que mañana estaré muerta en clases pero es un otoño triste. 
Y me siento mal, porque es otro día común y corriente, porque tuve que quedarme en la escuela hasta las 4 pm por un trabajo y solo atiné a llegar a casa y dormir hasta la noche. 
Odio que el mundo me cambié así, que la escuela me haga sentirme así en un día en que debería sentirme feliz.
Siento que ellos ganan, que el estrés y la presión me están quitando una parte de mí. 

Extraño el aire frío entrando por mi ventana, las letras de Yellow o alguna otra canción de Coldplay chocando contra las paredes.
Las luces de navidad iluminando la habitación. Extraño ese sentimiento de eternidad. 
El corazón me pesa. Y la cabeza solo me da vueltas pensando en el trabajo que tengo que hacer.
Dieron las doce y otro otoño más. Solo otro más. 

Pienso que es curioso que de pequeña creía que nunca llegaría a ésta edad, que pasaría algo que me borraría de la faz de la Tierra, a la vez pensaba que tendría tiempo de arreglar todo lo que era (soy).
Y ahora estoy aquí, sentada en esta habitación que ya no es mía. Con el corazón desgarrado y con mis muros en su lugar pero con mi cabeza en las estrellas.

Tal vez el próximo otoño. Tal vez. 


martes, 22 de noviembre de 2016

De películas y finales tristes.

Y siempre he sido fan de los finales tristes, trágicos, abiertos, porque sé que la vida no es como en las películas. Cuando el villano se mete en la relación de los protagonistas y se separan, la mayoría de las veces éstos no vuelven a estar juntos. A veces se lastiman tanto, a veces hay tanto daño que es imposible estar juntos aunque por dentro sus almas se retuerzan.

Una gran parte de mí cree que así es como acaba la vida. No con la persona que más amaste, pero sí con una persona que te hace sentir feliz.

Tengo miedo de que mi vida sea como esas películas donde los protagonistas no pueden estar juntos o que lo están pero todo se vuelve en contra de ellos, los padres, los amigos, la sociedad sobre todo. Donde los protagonistas no tienen más remedio que separarse aunque les duela la existencia, que dentro de su cabeza no paran de gritar "No es justo, no es justo, no es justo"-porque si amas a alguien y ese alguien te ama, deberías poder estar con esa persona-, donde pasan los años pero siempre recuerdan al otro, lo que pudo haber pasado y como cada persona que amaron, siempre estuvieron un poco bajo la sombra del amor que se tuvieron. Donde envejecen y le cuentan a sus hijos, nietos o a otra persona sobre ese amor que nunca pudo ser o que lo fue pero efímero.

Duele, duele ahora porque tengo miedo de que así sea el final de esto, de que aunque soy joven esto me duela en una parte de mí para siempre.  Porque las personas siempre duelen, sigan en tu vida o no. Y me enoja no poder estar a su lado, porque la vida es tan corta, porque se va como agua entre tus dedos. Pero el mundo no es justo, es algo que ya sabemos todos.

viernes, 18 de noviembre de 2016

Luces amarillas y labios rosas.

Ven, me dijo y me tomó de la mano, levantándonos de la banca.

Me llevo a la cancha, estaba oscura como boca de lobo y el corazón me latía en los oídos. Había sido una buena tarde, pude estar con ella y sostener un poco su mano. Me presentó como algo más que su amiga y sentí que todo estaba avanzando. Que estaba dejando atrás todo lo malo.

Dejo su mochila en las gradas, seguí mi camino hasta donde topaba la grada con la pared y me senté, deje mi bolso en una grada más arriba y recosté mi espalda contra la pared, mirándola.

La luz amarillenta de la lámpara alcanzaba a alumbrar un poco la esquina en la que yo estaba, le miré acercarse y sentarse frente a mí, las manos me sudaban y el corazón me latía fuertemente. Sabía a que habíamos venido.

Los párpados me pesaban por el sueño pero quería seguir ahí, quería seguir con ella. Se inclino y cerré los ojos. Fue rápido y se separó. Se acercó un poco más y volvió a inclinarse, en repetidas ocasiones. Poco a poco, presionando cada vez más tiempo.
Me robaba el aliento, el sentido. El corazón estaba en maratón pero me sentía tranquila. Con ella sentía calma.

Mordí su pequeño labio regordete, le besé la punta de la nariz, los párpados, la frente, ambas mejillas y la barbilla. Y reía, reía como niña pequeña.
Me daba besos esquimales y de los labios se me escapaban los suspiros y las sonrisas. Sentada sobre mí con cada una de sus piernas al lado de mi caderas, y rozando nuestros labios. Con los ojos cerrados y pensando en que podía quedarme ahí por siempre.

Sus manos en mi espalda, al rededor de mi cuello o tomando mi cabello. Con las mías en su cintura o en sus mejillas. Con esas horas que parecían segundos.

Le besé, le besé hasta que pensé que moriría haciendo eso. Le besé en la oscuridad, en la luz. Ahora no había polvo de hada, no había vino y bombones. Era algo mucho mejor. Había música y había fiesta, pero no estaba Irma salvándome porque con ella no lo necesitaba, con ella me entregaba en bandeja de plata.

Vino y bombones estaba por ahí, le había visto mirándonos pero eso estaba atrás. Ya no dolía y yo estaba feliz de que aquella chica que siempre le había gustado, le correspondiera.

Me separé de ella y le miré a través de mis pestañas, tenía el cabello desordenado y un mechón le caía en el rostro, mi teléfono sonaba y sabía que era hora de irnos. Hizo un puchero y me reí bajito. Tenemos que ir, le dije tomando mi bolso. Tomo sus cosas y nos fuimos, volviendo con los demás.

La luna y las estrellas siendo cómplices de todo.

viernes, 21 de octubre de 2016

02:30

Hace tiempo que no escribo aquí, porque he estado tratando de vivir la vida y porque hace meses comencé la escuela de nuevo y se ha vuelto difícil tener ganas de escribir. Las ganas, la motivación, la emoción de escribir no ha vuelto y eso que hoy asistí a un evento de literatura.

Un conocido hablo sobre como los jóvenes queremos dejar una marca en ese pinche mundo aunque para los demás seamos invisibles, pero al dejar esa marca, se la dejamos al mundo. En medio de todo, está la cicatriz que nosotros causamos. Y eso es lo que nos importa.
También hablo sobre como solo hay un camino para ser libres, donde podemos ser lo que queramos y eso es la imaginación. Y no puedo dejar de decir que tiene razón en todo.

Hace poco me anime a participar en un concurso de cuentos en la escuela y el evento literario es resultado de ese mismo concurso del año pasado, una parte de mí desea estar ahí enfrente de todos hablando sobre el mío.

Ese cuento causo algunos problemas por la temática y porque la madre de la chica con la que había "algo" (ya no sé si aún hay, no lo sé después de lo que pasó ayer). La madre de esta chica se enteró de todo, no lo aceptó y le prohibió todo contacto conmigo. Justo cuando comenzaba a descongelar el hielo que tengo por corazón. Eso no le impidió besarme aquél lunes.

Pero duele empezar a tener sentimientos por alguien de nuevo, aunque le haya dicho a B que dejaría que cosas me pasaran, duele. Y duele más porque se aleja de mí en público o aunque estemos solas y pase alguien a mil kilómetros y me suelte la mano más rápido de lo que haría Flash.

Duele, como su mordida en mi labio. Duele cuando me animé por primera vez a comenzar un beso y ella se giró y me dijo que no. Y la gente estaba lejos, muy lejos para alcanzar a vernos.

B me dijo que tal vez no estaba preparada para salir, que tal vez no quiere salir. Y que si la quiero, no la obligaría pero lo que menos que quiero es eso y porque la quiero no voy a obligarla y también porque yo me quiero un poco no puedo estar a escondidas.

Todo es tan confuso, complicado y solo quiero que el frío venga.

Y aun no entiendo como puede haber padres que rechazan a sus hijos, obligándolos a vivir con miedo. A amenazarlos con quitarles el único hogar que han conocido, como los padres pueden convertirse en un desconocido para ellos.
Los chicos no deberían vivir con miedo a ser quien son, a amar lo que aman. El mundo está mal, todo esto está mal.

viernes, 15 de julio de 2016

Sof. II

Salí de la habitación con el ceño fruncido y el enojo corriendome por las venas, sabía que había dicho algo hiriente de nuevo pero en ese momento no me importaba, sabía que lo había vuelto hacer cuando me prometí mejorar y evitarlo. 

Cuando volví a entrar, la escuché llorar, tratando de tragarse los sollozos y comencé a odiarme de nuevo, me senté a su lado, Sof, Sof...no me miraba, le acariciaba la espalda y le pedía que me mirara y ella solo negaba con la cabeza. 
Quería ir a encerrarme en algún lado y no salir, el auto-odio salió y pensaba en como siempre arruinaba todo, en como le lastimaba todo el tiempo, en que  no quería que ella creciera odiandose como yo, no quería que al crecer sintiera que no la amaba porque lo hago, joder, lo hago. No quería que sintiera que no podía hablar conmigo porque yo siempre la lastimaba, porque no quiero que se sienta como yo lo hago, no quiero.

Te quiero, le dije por primera vez en mucho tiempo, perdón, con el nudo en la garganta, te quiero, obligandola a verme y abrazandola, ella soltaba pequeños sollozos yo también, dijo volteando hacía mí,  te perdono.

Comencé a hacerle cosquillas y ella sonrío y se río.
No quiero que pare de hacerlo. 

Sof. I

Tengo miedo, me dijo y siguió mezclando los colores.

Le miré, quise decirle que no estaba mal tener miedo, pero que no debía dejar que la dominara, que la consumiera, quería decirle que yo estaría ahí cuando tuviera miedo  pero que lo más importante era tenerse a sí misma, que no se avergonzara jamás de tener miedo pero que lo enfrentara, que ella podía hacer todo.

Solo atiné a murmurar un "está bien" y seguí cortando figuras.


viernes, 1 de julio de 2016

Healing.

Para I:

Estuviste para mí esa noche en la que no paraba de temblar, escuchaste mi voz rota en el teléfono y me consolaste a la distancia, pero ahora eres distinta. Ahora he visto la parte de ti que le gusta hacer daño, no sé como seguir, siento que perdí una parte de ti.

Extraño los tiempos en los que no teníamos tanto daño dentro, tantas guerras -supongo que siempre has tenido la tuya, creo algunos nacimos con guerras dentro-, extraño poder pasar tiempo contigo sin sentir que mis emociones pelean y se desgarran entre ellas.

¿A donde fuiste? ¿que te hizo el mundo, que ahora dañas? Eres demasiado joven para detener al mundo de romperte, pero creo que tengo en mí alguno de tus lados filosos.

No puedo olvidar todos estos años, pero conocer esa cara tuya ha contaminado todo, te quiero, no hay duda de eso, pero no sé como seguir. Aún duele, trato de olvidarlo, esa noche, contigo en el asiento trasero traté de olvidar todo lo que pasó pero entonces otra vez tu lado sale a la luz y entonces...no puedo olvidarlo.

Y estoy enojada con ellos, también son culpables -lo siento, no sé, no sé- hoy en día no quiero verlos, estoy herida con todos, herida porque parece que solo piensan en ellos y porque guardan rencor pero entonces me doy cuenta que yo también no estoy dejando ir esto y...somos humanos. Lo sé, por eso duele tanto.

Necesito tiempo lejos, pero te extraño, pero no quiero hacerte daño porque no he superado esto. Te quiero, no sabes cuanto te quiero, has estado en mi vida siempre y recuerdo esa niña en primaria con ese vestido amarillo y tu media coleta con un moño del mismo color.  Y esa vez en la playa cuando enterramos a Sofía en la arena y le hicimos una cola de sirena y juntamos caracolas.

Tengo tantos recuerdos contigo y no quiero perder eso, sé que la vida no es fácil para ti, sé que tal vez al principio de nuestra amistad fue algo difícil porque yo era una niña de 7 años enojada con el mundo, pero llegamos hasta aquí. El tiempo se pasó volando.

Volveré, solo dame un poco de tiempo, nunca olvides que te quiero y que por eso hago esto.

S.

sábado, 18 de junio de 2016

Un año.

Ayer se cumplió un año. Y si cierro los ojos, aún puedo sentirte.
Como eras antes de dejarte ir y como lo fuiste después. Aún me acuerdo de tu risa y del sonido de tu voz y tengo miedo de olvidarla, olvidar a todos los que se han ido.
Y aún tengo canciones que me recuerdan a ti, a veces las pongo y recuerdo ese viaje en carretera, joder, que recuerdo voltear a mi derecha y verte ahí, empezando a dejar de existir.

Vi una foto tuya hace días, tenías tu cabeza echada hacia atrás y tu boca se abría en una carcajada y nunca me pareciste más preciosa, tu alma capturada para siempre en esa risa, en esa fotografía. Eras una fiesta contenida en un cuerpo.

Y pienso en la última vez que te vi, en el último beso en tu frente. Y pienso en si sabías que te amaba, en si lo dudabas o si te lo preguntabas. Debí habértelo dicho más, pero acostumbro a guardarme esos sentimientos. Y pienso en como ella debe sentir al entrar a ese cuarto y en que hubiera pasado si esa noche, con esos chicos y con el alcohol ya en mi sistema, hubiera pasado por tu casa.

En mi mente siempre estarás como en esa fotografía. Esa eres tú, aunque digan que en las fotografías siempre parecemos más felices de lo que en verdad somos, eres tú, con eso basta.

Te amo, por todas las veces que no lo escuchaste. Te amo.


martes, 24 de mayo de 2016

De cosas que surgen al pensar en ti.

Y te vi ahí, tomando su mano. Creí que ya no había tantas espinas como antes en lo profundo de mí.
Quería ir hacia ti y al mismo tiempo correr lo más lejos en dirección contraria.  Forcé una sonrisa en mi rostro, las mejillas me dolían. Sentía un peso muerto en el pecho.

Siempre pienso que es mejor que nadie me guste, que nadie me preste atención, que nadie haga saltar a mi corazón, estoy mejor sola sin preocuparme en porque alguien iba a quererme. Sin preocuparme en que pasaría si... ni en buscarle con la mirada o en saber si tenemos gustos parecidos o si mis padres le aceptarían.

Me enojaba un poco verte como si nada, pero siempre fuiste así, tan ajena, siempre hemos sido tan diferentes que siempre dudaba que hubiera funcionado ese algo que nunca fue.

Tal vez siempre llevaré una pequeña espina con tu nombre, tal vez es tiempo de sacarla por completo.

Me despedí con una sonrisa, me sentía tan falsa, nolloresnolloresnollores.










Lloré todo el camino a casa.

miércoles, 27 de abril de 2016

23:34

Soñé con unos nuevos brazos
con un nuevo hogar
Soñé con nuevos latidos del corazón
con venas diferentes
Soñé con un par de manos
con la suavidad de quien quiere a muerte
Soñé unos ojos
enmarcados con grandes pestañas negras
para esconderme entre ellas
Soñé con flores
de diferentes colores
y me hicieron sentir otra persona
alguien mejor.

Soñé con una calidez
que me hizo llorar al despertar
Soñé con una nueva piel
con tinte de un rojo atardecer
Soñé con unos labios
que temblaban al estallar en carcajadas
Soñé un alma
que cruzaba el cielo cual cometa
y sabía que nunca la alcanzaría 

Soñé con una voz
que me adormecía
Soñé con una cabeza apoyada en mi hombro
y su cuerpo junto al mío
compartiendo latidos

Soñé, soñé, soñé y soñé.
Y no pude desear más que seguir soñando(te).

domingo, 24 de abril de 2016

La obra que hizo magia.

Eran las 2 de la mañana, estaba frente a la computadora escribiendo, me apartaba los mechones de mi cabello que se habían escapado de mi coleta, tomé la lata de Red Bull que había a mi derecha y le di un trago, uno grande. Tenía que terminar esto para mañana pero apenas llevaba 5 hojas y la obra aún no iba ni por la mitad.
Tenía toda la historia desarrollada en mi cabeza, gracias a B y L, sabía como acabarla, pero los diálogos nunca fueron mi fuerte.
El único ruido en la habitación era el de mis dedos golpeando contra las teclas, todos en la casa estaban dormidos, soñando con otros mundos mientras yo inventaba uno nuevo en un documento de Word.
Era fascinante volver a sentirme así, volver a sentir que lo que escribía no era una mierda quejosa, estaba adentrada en esa historia, tanto que tenía miedo de tomar un pequeño descanso y que toda la historia se evaporara de mi mente y tuviera un bloqueo.

Eran las 3 am, llevaba 8 hojas, apenas, moví mis hombros en círculos y mi cabeza de lado a lado, la lata de Red Bull estaba vacía ahora pero la historia sigue ahí, esperando a que juegue con su destino, que lo hile entre mis dedos.

Era raro que todo fluyera, no sé si sería por la cafeína o porque tenía tantas letras guardadas en mi interior por no escribir en tanto tiempo. No me importaba, yo hilaba e hilaba.

12 páginas. Apenas.
Pero mi hilo se acabó, la historia había llegado a su fin, puse el punto final y tan-tan. 
Lo había hecho, sentía que era la mejor -tal vez no la mejor, pero algo parecido- historia que había escrito.
Eran las 5 am y la alarma sonaría en 20 minutos.

Iba a estar muerta en clases, pero había valido la pena. Me devolvió las ganas de escribir, aunque solo haya sido un trabajo, pero lo hizo. Me devolvió aquí.

Al leer "Discutibles fantasmas" y acordarme de ti.

Y a veces me acuerdo de ti, algunos días duelen menos que otros, a veces voy a esa casa donde me despedí de ti. Donde fueron tus últimos días y no me imagino entrar a ese cuarto y no verte. No sé como ella lo soporta o como alguno de ellos lo hacen.

Una mañana mi boca no se conecto con mi cerebro y me olvide que no estabas. Conteste una pregunta con otra, mis padres me miraron como si estuviera loca y mi padre me contesto duramente. Olvidé que ya no estabas, pero mi cerebro no procesaba nada. Conteste esa pregunta como la hubiera contestado si siguieras aquí.

A veces el aleatorio pone esas dos canciones que me recuerdan tanto a ti, a veces cierro los ojos y recuerdo tu último viaje en carretera, recuerdo voltear a mi derecha y verte. Dios, casi puedo tocarte. Te extraño, nunca pensé que te extrañaría de esta manera. Nunca pensé que te irías, aunque siempre nos lo dicen.

Faltan casi tres meses para que se cumpla un año y siento que ha pasado aún menos.
A veces nos acordamos de ti con ella y se le vienen las lágrimas. Recuerdo a mi padre en año nuevo.
Me acuerdo esa vez que soñé contigo, la fiebre haciéndome alucinar, me acuerdo de verte como la niña que eras por dentro.

Te amo, gracias por cuidar de mí, gracias por los recuerdos y las risas. Por todo aquello que no pedí y me diste. Te amo. 

Y llamo al 102 y nos sentamos ahí por años.

"Cuando empieza a doler
entonces escribo.
Cuando lleva un tiempo doliendo
entonces escribo.
Cuando deja de doler
entonces escribo.
Cuando no duele nada
entonces escribo sobre
cuando empezaba a doler,
cuando llevaba un tiempo doliendo
o cuando dejaba de doler."
-“Modus operandi” sacado de “La triste historia de tu cuerpo sobre el mío”, de Marwan.
Hace poco leí esta frase, estaba recostada en la cama y estaba doliendo, siempre, de alguna manera, está doliendo y la leí y pensé: no puedo escribir mientras duele, porque eso solo haría que doliese más y no podría salir de ese lugar. Fue algo raro. Quería escribir, quería escribir sobre todo, sobre como dolía y sobre lo que pensaba y lo cansada que estaba.
Pero tenía miedo, miedo de que comenzara a doler aún más y mi humor bajara hasta el centro de la tierra.

...
La primera vez que me rompió el corazón escribí aquí - en realidad, lo había roto desde mucho antes pero tenía esperanza-, lo escribí esa noche que regresaba a casa y escuché 102 de Matt Healy, después de eso escribí como dolía que aún preguntara por mí si yo no le importaba más, escribí como dolieron los 42 días, pero no escribí como dolieron los 138 días que pasaron después de esos. La primera vez que hable de ti después de todos esos días, los ojos se me llenaron de lágrimas y la garganta se me hizo un nudo, ¿cómo después de todo aún seguías haciéndome sentir así? Fue ahí cuando me di cuenta de que tal vez estabas más adentro de mí de lo que había pensado. Y no lo quería.

Creí que todo cambiaría cuando volvió, pero yo había cambiado y ella también, íbamos en diferentes escuelas ahora y no podíamos hablar bien porque teníamos horarios distintos, pero quería intentarlo. Recuerdo escuchar su voz a las 4 am y sentir mariposas en el estómago, sentía que acaba de tomar miles de latas de Red Bull o litros de café, que me habían inyectado adrenalina en las venas. Iba a dormir cada noche con el corazón corriendo a mil por hora.

Esperaba la noche con ansias para poder hablarle, poder reír juntas, hablar sobre nuestras familias y que me contara sus sueños.

Fue la segunda vez que me rompió el corazón. Me hizo trizas. Recuerdo leer el mensaje, recuerdo como me temblaron las manos, joder. Recuerdo a mi madre apagando las luces, recuerdo que le dije "buenas noches" como si por dentro no estuviera sufriendo un terremoto.

Tenía que hablar con alguien, porque necesitaba la presencia de una persona, porque me jodía no poder ir a esconderme entre los brazos de mi madre y llorar a moco tendido. Estaba en una esquina de mi cuarto, con el teléfono en mano, hablando con voz queda para que Irma no me escuchara llorar -o al menos, no tanto-, no entendía porqué, dolía, dolía mucho pero no podía escribirlo en ese momento, ese dolor era mío, ese dolor haría que me derrumbara mientras escribía y no lo hice. No escribí hasta tiempo después, no escribí hasta que me sentí anestesiada por el mundo y sus distracciones.
Recuerdo que esa noche, ahogue mi mente con música pero por alguna razón, solo 102 lo logró e hizo que no me derrumbara.

Al día siguiente de esa noche fui a una fiesta, me reí de todo, baile, tomé y entonces, no dolía tanto.
Estaba bien, tan bien como podría estar. Era el fin. Podía avanzar, podía seguir mi vida como lo había hecho 180 días atrás. Porque nunca fui de esas personas de las que se queda sufriendo por algo, si alguna persona se va, está bien, se llevo una parte de mí pero siempre llegará alguien más a darme una suya. Porque he aprendido a que todo pasa, a que vendrán cosas mejores, a que si algo no pasa es por algo y si algo pasa también lo es.

19 días.

Dejaba de doler.
Como dije, las distracciones del mundo funcionan, aunque a veces se colara en mi mente.
Esa noche, estaba con mi madre y mi hermana riendo a carcajadas en su cama, el cuerpo me dolía por una razón muy diferente que a la de 19 días atrás.

Vi el mensaje, pero prefería que el cuerpo me temblara de risa que de nervios y miedo. Hablamos de todo, de las mentiras, el miedo, lo que nunca dijo, todo. Era una nueva oportunidad.

Pero la escuela se vuelve difícil, y "no quieres ilusionarme" y lo acepto, es tu sueño, lo entiendo, porque yo también tengo los míos. Pero somos jóvenes, nos enamoramos de hasta las formas de las nubes, sé que encontrarás a alguien más, porque pretendientes no te faltan -como siempre mencionas
que le gustas a alguien- y ambas merecemos más que esto. Porque me has pedido que no me ilusionara y eso cambió todo. Para mí fue como quedar como amigas y quise decírtelo indirectamente pero al parecer no lo captaste o no quisiste hacerlo.

Tu voz ya no me inyecta esa adrenalina -o no tanta como antes-, ya no haces que piense en ti todo el día, ni haces que espere con ansias la noche. No has podido seguir adelante con tu sueño y entrarás a la misma escuela en la que voy. Y esta la cosa de que no sé porque me quieres, no sé como es que me pudiste querer hace 199 días atrás cuando era peor de lo que soy ahora. Porque yo no estoy hecha para personas bonitas.

Y la primera vez que volvimos a vernos después de más de 200 días, estuve apunto de no ir, quería enterrarme debajo de una piedra. Porque no podía imaginar que me quería, no me cabía en la cabeza que a alguien le gustara. Aún no me entra en la cabeza.
Pero fui - vale, si van a ir a un lugar con alguien que te gusta, no vayan al cine ni que los acompañen familiares que no saben nada, pequeño consejo-, la vi, escuché su risa unos asientos detrás de mí -otro consejo, no inviten a su amiga que llega tarde a todos lados-,  y me imaginaba como hubiera sido si hubiera estado a su lado, porque me había pasado toda la semana pensando en ese reencuentro.

Nada pasó, nos vimos, y tuve que irme. Ni siquiera pudimos despedirnos.
No hemos hablado en días.
El corazón ya no siente adrenalina y mis inseguridades dominan todo. Está dejando de doler.
Cuando uno rompe algo dos veces, los pedazos solo se hacen más pequeños y afilados.
Mi corazón aún ama, siempre lo hará, pero tal vez está listo para dejar ir lo que hace mucho tuvo que dejar ir y para dejar de doler.

No quiero dejarte como la mala, porque no lo eres, porque no conozco tu lado de la historia y no pueden juzgarte al no saberla. Pero este es el mío, lo siento. 

Para ti.

Una pequeña carta:

Y supongo que siempre estaré un poco enamorada de ti, tan hermosa, tan brillante, eres como esos huracanes que dejan la ciudad destruida, en pedazos. Iluminas la vida con tus ojos color sol, siempre me acuerdo de ti en los viajes de carretera, con esa canción en la radio. 


Me acuerdo de tu cabello, de tus palabras, de como hacías la tarde un poco menos eterna y tormentosa, no me importaba nada porque estabas ahí. 

Eres de esos espíritus libres, eres naturaleza, eres poesía, metáforas, piedras brillantes y piel dorada. Eres el mar chocando contra las piedras, eres la espuma de las olas y el canto de las sirenas.


Eres una esencia eterna y yo una vela derretida. 

Eres de ese tipo de persona a la que miras y miras y no te cansas y no puedes creer que exista. 
Eres tan tú que me robas todo. 
Eres hermosa y yo no estoy hecha para personas o cosas hermosas.


 Y supongo que siempre estaré un poco enamorada de ti.

Y supongo que siempre estarás enamorada de la vida. 
Sigue estándolo, porque no te imagino de otra manera. 

domingo, 13 de marzo de 2016

El miedo. (II)

Nadie debería de dudar del amor de sus padres, nadie debería de llorar a las 2 am con algún amigo(a) al teléfono hablando sobre que pasaría sí, nadie debería usar un libro escrito hace millones de años como excusa para ser una mala persona, perdón si alguien se ofende, sé que no todos son iguales, sé que hay gente religiosa que es más buena que la que no lo es. Y realmente no me gusta hablar de religión.

Nadie debería reprimir su verdadero ser por temor a los demás, por temor a gente que se supone debe amarte sin importar nada, nadie debería ser golpeado, abusado, discriminado, abandonado ni echado de casa por ser como es.

A veces las personas no se detienen a comprender o no quieren hacerlo, a veces tienen miedo de aceptar lo nuevo o que estaban equivocados, pero digo, ¿por qué traes niños al mundo sino vas a quererlos como son? Es algo estúpido.

Deberían de explicarle a los niños desde temprana edad que hay personas que no se sienten bien en su cuerpo, que sienten que son un chico en el cuerpo de una chica o una chica en el cuerpo de un chico, que hay personas a las que les gustan las personas de su mismo género o que les gustan ambos o que no les importa el género o que no se sienten atraídos a alguien físicamente o no sé, la sexualidad sigue siendo inmensa.

Hay chicos y chicas que creen que son malas personas por amar lo que aman, chicos que son golpeados por querer ser ellos, chicos que son abusados, chicos que se lastiman a ellos mismos. Y no debería ser así y me da rabia y tristeza por vivir en un mundo dominado por el miedo.

Que de solo pensar en ser yo hace que me suden las manos y el corazón se me acelere, que el corazón se me encoja del miedo. Tengo miedo.

Y está mal. Todo eso está mal.

Summer of '15.

Fueron tardes eternas, con el sol pintando el cielo de naranja y rosa y entonces se volvía azul y después azul rey. Fueron tardes de risas y sentir que podía existir para siempre, donde solo éramos nosotros tratando de exprimir cada segundo, cada momento. Siempre creí que el verano significaba olvido pero ése significaba lo contrario, no importaba nada, no importaba dónde ni cuándo porque sabíamos que al terminar el verano ya no sería lo mismo. Nos dolía a todos, era el elefante rosa en la habitación, la inevitable separación. Odiaba pensar en eso como odio pensar en las cosas que me serán arrebatadas. Tenía ganas de lloriquear y cruzarme de brazos y negar la realidad cual niño berrinchudo.

Me acuerdo de Irma y yo en la playa, me acuerdo de la piel dorada y el cielo azul despejado, de la arena pegada al cuerpo y los labios salados, del mar eterno y cristalino, de pasear por la orilla de la playa buscando caracolas, del sol quemándome la piel y de las risas y los "te quiero".

Me acuerdo de las noches, de las conversaciones a las 3 am y de querer reírme fuerte, reírme tan fuerte hasta llorar, de las historias que compartíamos y de los planes, de los dramas y las pequeñas peleas, de sentirme viva, tan viva como nunca antes.

Me acuerdo de ese día, el día después de regresar de la playa con Irma porque yo había estado a punto de desmayarme y de pasar la noche alucinando por fiebre. Me acuerdo del sentimiento de eternidad. Me acuerdo de las risas en la sala del cine, de las bromas privadas entre todos, de sentir que por fin pertenecía. De ir a comer pizza y llenar el local de color, el sol entrando por la pared de cristal, dándonos un toque de juventud. La pizza caliente y Diana regañándonos. De sentir que nada más importa más que ese momento.

De salir con Mariana, Chiquete, Ale y Alex y pasear por la plaza y que Mariana se probara todo en las tiendas y tener miedo de que se olvidara de quitarse algo y que saliera de la tienda y sonara la alarma, de salir temprano de la escuela e ir a Subway y que estuviera solo y poder llenar el lugar con risas, de molestar a Alberto-Alfredo (lo llamaba así para molestarlo), de llegar a casa con el sol oculto, después de estar todo el día con ellas.

Del cumpleaños de Ale con Chiquete y Alex, de nadar en la alberca, de la pizza en el cuarto del hotel, de tirar todas las almohadas y cobijas al suelo y acostarnos ahí, hablando idioteces y llamando a Pris, del frío del cuarto y de despertar temprano al siguiente día, de ver los primeros rayos del sol por la ventana y querer poder retener ese momento en mi pecho, llamar a mi padre para que fuera por mí y llegar a casa queriendo llorar porque no quería que ese sentimiento se acabara.

Las tardes en casa de Chiquete, hablando sobre todo y nada, deseando que se quedara para siempre, de Dianita gritando por la película, peleando por el Monopoly, bailando sin sentido por la habitación con Ale y Alex.

Recuerdo el último día de Chiquete (nótese que es su apellido), de bajar la escalera y abrazarla fuerte, queriendo que se quedara en nuestros brazos, de quedarnos con su risa y sus tonterías. Me acuerdo de sentir que era injusto que nos la quitaran. A veces lo siento. No quería subir al auto, quería quedarme en ese instante, al final de las escaleras, y ella agitando su mano y riendo.

Tal vez recuerdo ese verano diferente, tal vez no fui tan feliz como recuerdo pero son las 4 am y aquí estoy,  sola en mi habitación, nostálgica y deseando poder compartir esto con alguien, deseando volver a esos momentos porque ahora no es lo mismo. Y es triste y quiero llorar y quiero a todos de vuelta. Siguen aquí pero nada es igual y los cambios son buenos pero siempre están los recuerdos que te hacen querer volver.
El verano viene y no sé que esperar, solo quisiera regresar por un momento.

domingo, 7 de febrero de 2016

El miedo.

A veces perdonas a una persona porque la amas, porque sabes que también son humanos. A veces el miedo nos hace hacer cosas y lastimamos a quienes queremos, yo entiendo eso. También siento miedo. Miedo de amar lo que amo y que los que quiero no lo comprendan, porque conozco a alguien que tiene que esconder quien es, porque si lo es, no podrá ver a su hermanito crecer. Conocemos esas historias, conocemos a esas personas.
Sé que sentir da miedo, es lanzarte al vacío y esperar que alguien te atrape. Sé que para protegernos preferimos acabar con el sentimiento y con la persona, alejarla, portarnos mal, romperles el corazón para que nos odien y se olviden de nosotros.

Me lo rompiste. Y esa noche te perdoné. Y tres semanas después volví a perdonarte. No es tu culpa sentir miedo, lo sé. Te lo dije. Y dije que no podía dejar de pensar en todas esas palabras. No me viste temblar, no me viste en mi habitación a oscuras sentada en el suelo contra la pared con Irma al teléfono. No escuchaste mi voz quebrada, ni sentiste mis ganas de darte un golpe. No comprendía como todo eso podía haberse malinterpretado, porque no había forma de que eso se malinterpretara. Dejaste que quedara como idiota, me sentía como la chica que se enamora de la amiga heterosexual en las películas.
No me cabía en la cabeza, lo que le dijiste a B, lo que me dijiste en mi cumpleaños, lo que me dijiste un día antes de ese mensaje, lo que me dijiste al teléfono a las 4 de la madrugada. Hacías que creyera que alguien podía quererme sin importar nada.
Creí que ese era el final, te había dicho adiós, había decidido que no eras tan importante, pero sabía que dolías porque lo eras.

Y volviste.
Hablamos sobre el miedo, sobre las heridas, las mentiras que dijiste. No soy tú para saber lo que piensas, no tengo tus recuerdos y todos somos diferentes. Y somos adolescentes, romperemos corazones y romperán los nuestros. Pasó cuando teníamos seis, pasa cuando tenemos 16 y pasará cuando tengamos 60.

Tenemos esta nueva oportunidad juntas, estaremos bien.

lunes, 18 de enero de 2016

Young volcanoes.

4 am y la música sigue alta,
la casa de Mai sigue a oscuras,
estamos cantando a gritos,
Pris ya está afónica,
Freddy tiene los pies adoloridos,
los Sam y Patrick de la fiesta.

Ale sigue tomando whisky y tararea,
Alex canta a todo pulmón junto a los demás,
yo solo río, tomo un trago de vodka y río,
me río fuerte y Alex me mira y ríe

Somebody to love acaba y alguien dice: 
"Rachel Berry estaría avergonzada"
y reímos, las risas chocan contra las botellas vacías en la mesa
la música resuena en mis oídos, haciéndome sentir un poco mareada
la sonrisa no se nos cae de la cara

El baile nos ha hecho sudar y jadear
vamos al brincolín que tiene Mai y saltamos
saltamos hasta que tocamos las estrellas
y nuestras risas nos convierten en cometas

Terminamos los 7 rendidos
jadeando en el suelo del brincolín
estamos rodeados de globos, 
sintiéndonos como niños de nuevo

Caminamos a casa,
a pesar de que no queremos,
son las 7 de la mañana y el cielo es hermoso
Ale y Alex caminan delante de mí
están cantando Mamma Mia sintiéndose invencibles

Está haciendo un jodido frío, 
mi nariz está helada y no siento las manos
pero vale la pena
fue una de esas noches en las que te sientes eterno
en las que quieres abrazar a todo ser vivo
gritas a todo pulmón hasta quedar afónico
los pies duelen y quieres recostarte pero estás tan vivo que no quieres perderte nada,
son esas noches que recordarás siempre

Fue una de esas noches.
8/01/16

jueves, 7 de enero de 2016

11:30 el final, el adiós tan esperado.

Y esta noche no estoy mal, un poco triste y enojada. No me mereces. He aprendido eso. Nunca lo hiciste y nunca lo harás. Este es el final. El final final.

Te perdonó, de verdad. Porque después de hablar con Irma, lo he comprendido. Porque sin ti estaré bien, de verdad. Porque no me harás falta, no sentiré tu vacío porque solo fueron palabras en un aparato que será obsoleto en unos años cuando yo siempre he preferido las acciones, las cosas escritas en papel, cosas de verdad.

Estoy enojada y triste y sí, derrame algunas lágrimas y no las mereces, de verdad que no. Y no voy a caerme, no voy a dejar que me afectes así porque no eres nadie en mi vida para tener acceso así a mi pecho. No te creas tan importante, porque no lo eres.
Jugaste conmigo, incluso si solo fue amor de mi parte, sé que las amigas no se dicen esas cosas, ni siquiera las más cercanas. Porque yo soy cariñosa con mis amigas y créeme, cariño, yo no les digo cosas así. No me creas tan estúpida.

Y tal vez, bueno, yo sé y todos saben y todos me lo han dicho, es que mi problema es que "eres muy linda", "confías demasiado", "eres demasiada buena persona", "siempre estás para todos", "se aprovechan de que eres demasiado buena", "perdonas mucho". Y sí, sí, sí, sí. Estoy consciente de todo eso y tengo que cambiar, no dejar de ser todo eso pero no serlo demasiado. Y tal vez el problema son los demás, las demás personas que se aprovechan de eso, las demás personas que son egoístas y solo piensan en su beneficio.
Pero yo no sé no ser demasiado, siempre me he entregado al completo. Así es como acabas con cicatrices, con moretones por todos lados y mi familia siempre me ha visto como la que siempre ríe o la que sube los muros para que nadie vea cuánto me afecta y mi madre me ha dicho que a veces es bueno llorar, a veces es bueno bajar la guardia. Y lo sé, estoy aprendiendo a lidiar con las pérdidas, estoy aprendiendo a llorar un poco pero sonreír después, a no dejarme hundir. Y joder, que nunca creí que lo haría. Y se siente bien. Estaré bien.

De amor no se ha muerto nadie y por mí no van a empezar.
Créeme, estaré bien sin ti, quiero dejarlo claro, porque hace horas pude haber estado temblando y pensando cuán estúpida fui, quiere decir que no me arrepiento de haberte querido (o algo parecido, no te amé, eso tenlo seguro, soy adolescente, acéptenlo) porque estoy aprendiendo a no arrepentirme de cosas que alguna vez quise, porque van a pasar y el tiempo se lleva todo, tal vez no cure heridas, pero las amortigua, porque solo fue un juego y cariño, no me destruiste, aquí sigo y obviamente duele, pero mañana voy a reírme, voy a reírme tan fuerte que tu nombre quedará borrado de todo.

Espero te vaya bien, el karma encuentra a todos.
Puedo decirte por fin adiós.
Es tiempo de dejarte ir.
Ésta soy yo, cortando el lazo. Ésta soy yo haciendo lo que debí haber hecho meses atrás:
Adiós. Adiós. Adiós. Adiós.
Adiós.