miércoles, 27 de abril de 2016

23:34

Soñé con unos nuevos brazos
con un nuevo hogar
Soñé con nuevos latidos del corazón
con venas diferentes
Soñé con un par de manos
con la suavidad de quien quiere a muerte
Soñé unos ojos
enmarcados con grandes pestañas negras
para esconderme entre ellas
Soñé con flores
de diferentes colores
y me hicieron sentir otra persona
alguien mejor.

Soñé con una calidez
que me hizo llorar al despertar
Soñé con una nueva piel
con tinte de un rojo atardecer
Soñé con unos labios
que temblaban al estallar en carcajadas
Soñé un alma
que cruzaba el cielo cual cometa
y sabía que nunca la alcanzaría 

Soñé con una voz
que me adormecía
Soñé con una cabeza apoyada en mi hombro
y su cuerpo junto al mío
compartiendo latidos

Soñé, soñé, soñé y soñé.
Y no pude desear más que seguir soñando(te).

domingo, 24 de abril de 2016

La obra que hizo magia.

Eran las 2 de la mañana, estaba frente a la computadora escribiendo, me apartaba los mechones de mi cabello que se habían escapado de mi coleta, tomé la lata de Red Bull que había a mi derecha y le di un trago, uno grande. Tenía que terminar esto para mañana pero apenas llevaba 5 hojas y la obra aún no iba ni por la mitad.
Tenía toda la historia desarrollada en mi cabeza, gracias a B y L, sabía como acabarla, pero los diálogos nunca fueron mi fuerte.
El único ruido en la habitación era el de mis dedos golpeando contra las teclas, todos en la casa estaban dormidos, soñando con otros mundos mientras yo inventaba uno nuevo en un documento de Word.
Era fascinante volver a sentirme así, volver a sentir que lo que escribía no era una mierda quejosa, estaba adentrada en esa historia, tanto que tenía miedo de tomar un pequeño descanso y que toda la historia se evaporara de mi mente y tuviera un bloqueo.

Eran las 3 am, llevaba 8 hojas, apenas, moví mis hombros en círculos y mi cabeza de lado a lado, la lata de Red Bull estaba vacía ahora pero la historia sigue ahí, esperando a que juegue con su destino, que lo hile entre mis dedos.

Era raro que todo fluyera, no sé si sería por la cafeína o porque tenía tantas letras guardadas en mi interior por no escribir en tanto tiempo. No me importaba, yo hilaba e hilaba.

12 páginas. Apenas.
Pero mi hilo se acabó, la historia había llegado a su fin, puse el punto final y tan-tan. 
Lo había hecho, sentía que era la mejor -tal vez no la mejor, pero algo parecido- historia que había escrito.
Eran las 5 am y la alarma sonaría en 20 minutos.

Iba a estar muerta en clases, pero había valido la pena. Me devolvió las ganas de escribir, aunque solo haya sido un trabajo, pero lo hizo. Me devolvió aquí.

Al leer "Discutibles fantasmas" y acordarme de ti.

Y a veces me acuerdo de ti, algunos días duelen menos que otros, a veces voy a esa casa donde me despedí de ti. Donde fueron tus últimos días y no me imagino entrar a ese cuarto y no verte. No sé como ella lo soporta o como alguno de ellos lo hacen.

Una mañana mi boca no se conecto con mi cerebro y me olvide que no estabas. Conteste una pregunta con otra, mis padres me miraron como si estuviera loca y mi padre me contesto duramente. Olvidé que ya no estabas, pero mi cerebro no procesaba nada. Conteste esa pregunta como la hubiera contestado si siguieras aquí.

A veces el aleatorio pone esas dos canciones que me recuerdan tanto a ti, a veces cierro los ojos y recuerdo tu último viaje en carretera, recuerdo voltear a mi derecha y verte. Dios, casi puedo tocarte. Te extraño, nunca pensé que te extrañaría de esta manera. Nunca pensé que te irías, aunque siempre nos lo dicen.

Faltan casi tres meses para que se cumpla un año y siento que ha pasado aún menos.
A veces nos acordamos de ti con ella y se le vienen las lágrimas. Recuerdo a mi padre en año nuevo.
Me acuerdo esa vez que soñé contigo, la fiebre haciéndome alucinar, me acuerdo de verte como la niña que eras por dentro.

Te amo, gracias por cuidar de mí, gracias por los recuerdos y las risas. Por todo aquello que no pedí y me diste. Te amo. 

Y llamo al 102 y nos sentamos ahí por años.

"Cuando empieza a doler
entonces escribo.
Cuando lleva un tiempo doliendo
entonces escribo.
Cuando deja de doler
entonces escribo.
Cuando no duele nada
entonces escribo sobre
cuando empezaba a doler,
cuando llevaba un tiempo doliendo
o cuando dejaba de doler."
-“Modus operandi” sacado de “La triste historia de tu cuerpo sobre el mío”, de Marwan.
Hace poco leí esta frase, estaba recostada en la cama y estaba doliendo, siempre, de alguna manera, está doliendo y la leí y pensé: no puedo escribir mientras duele, porque eso solo haría que doliese más y no podría salir de ese lugar. Fue algo raro. Quería escribir, quería escribir sobre todo, sobre como dolía y sobre lo que pensaba y lo cansada que estaba.
Pero tenía miedo, miedo de que comenzara a doler aún más y mi humor bajara hasta el centro de la tierra.

...
La primera vez que me rompió el corazón escribí aquí - en realidad, lo había roto desde mucho antes pero tenía esperanza-, lo escribí esa noche que regresaba a casa y escuché 102 de Matt Healy, después de eso escribí como dolía que aún preguntara por mí si yo no le importaba más, escribí como dolieron los 42 días, pero no escribí como dolieron los 138 días que pasaron después de esos. La primera vez que hable de ti después de todos esos días, los ojos se me llenaron de lágrimas y la garganta se me hizo un nudo, ¿cómo después de todo aún seguías haciéndome sentir así? Fue ahí cuando me di cuenta de que tal vez estabas más adentro de mí de lo que había pensado. Y no lo quería.

Creí que todo cambiaría cuando volvió, pero yo había cambiado y ella también, íbamos en diferentes escuelas ahora y no podíamos hablar bien porque teníamos horarios distintos, pero quería intentarlo. Recuerdo escuchar su voz a las 4 am y sentir mariposas en el estómago, sentía que acaba de tomar miles de latas de Red Bull o litros de café, que me habían inyectado adrenalina en las venas. Iba a dormir cada noche con el corazón corriendo a mil por hora.

Esperaba la noche con ansias para poder hablarle, poder reír juntas, hablar sobre nuestras familias y que me contara sus sueños.

Fue la segunda vez que me rompió el corazón. Me hizo trizas. Recuerdo leer el mensaje, recuerdo como me temblaron las manos, joder. Recuerdo a mi madre apagando las luces, recuerdo que le dije "buenas noches" como si por dentro no estuviera sufriendo un terremoto.

Tenía que hablar con alguien, porque necesitaba la presencia de una persona, porque me jodía no poder ir a esconderme entre los brazos de mi madre y llorar a moco tendido. Estaba en una esquina de mi cuarto, con el teléfono en mano, hablando con voz queda para que Irma no me escuchara llorar -o al menos, no tanto-, no entendía porqué, dolía, dolía mucho pero no podía escribirlo en ese momento, ese dolor era mío, ese dolor haría que me derrumbara mientras escribía y no lo hice. No escribí hasta tiempo después, no escribí hasta que me sentí anestesiada por el mundo y sus distracciones.
Recuerdo que esa noche, ahogue mi mente con música pero por alguna razón, solo 102 lo logró e hizo que no me derrumbara.

Al día siguiente de esa noche fui a una fiesta, me reí de todo, baile, tomé y entonces, no dolía tanto.
Estaba bien, tan bien como podría estar. Era el fin. Podía avanzar, podía seguir mi vida como lo había hecho 180 días atrás. Porque nunca fui de esas personas de las que se queda sufriendo por algo, si alguna persona se va, está bien, se llevo una parte de mí pero siempre llegará alguien más a darme una suya. Porque he aprendido a que todo pasa, a que vendrán cosas mejores, a que si algo no pasa es por algo y si algo pasa también lo es.

19 días.

Dejaba de doler.
Como dije, las distracciones del mundo funcionan, aunque a veces se colara en mi mente.
Esa noche, estaba con mi madre y mi hermana riendo a carcajadas en su cama, el cuerpo me dolía por una razón muy diferente que a la de 19 días atrás.

Vi el mensaje, pero prefería que el cuerpo me temblara de risa que de nervios y miedo. Hablamos de todo, de las mentiras, el miedo, lo que nunca dijo, todo. Era una nueva oportunidad.

Pero la escuela se vuelve difícil, y "no quieres ilusionarme" y lo acepto, es tu sueño, lo entiendo, porque yo también tengo los míos. Pero somos jóvenes, nos enamoramos de hasta las formas de las nubes, sé que encontrarás a alguien más, porque pretendientes no te faltan -como siempre mencionas
que le gustas a alguien- y ambas merecemos más que esto. Porque me has pedido que no me ilusionara y eso cambió todo. Para mí fue como quedar como amigas y quise decírtelo indirectamente pero al parecer no lo captaste o no quisiste hacerlo.

Tu voz ya no me inyecta esa adrenalina -o no tanta como antes-, ya no haces que piense en ti todo el día, ni haces que espere con ansias la noche. No has podido seguir adelante con tu sueño y entrarás a la misma escuela en la que voy. Y esta la cosa de que no sé porque me quieres, no sé como es que me pudiste querer hace 199 días atrás cuando era peor de lo que soy ahora. Porque yo no estoy hecha para personas bonitas.

Y la primera vez que volvimos a vernos después de más de 200 días, estuve apunto de no ir, quería enterrarme debajo de una piedra. Porque no podía imaginar que me quería, no me cabía en la cabeza que a alguien le gustara. Aún no me entra en la cabeza.
Pero fui - vale, si van a ir a un lugar con alguien que te gusta, no vayan al cine ni que los acompañen familiares que no saben nada, pequeño consejo-, la vi, escuché su risa unos asientos detrás de mí -otro consejo, no inviten a su amiga que llega tarde a todos lados-,  y me imaginaba como hubiera sido si hubiera estado a su lado, porque me había pasado toda la semana pensando en ese reencuentro.

Nada pasó, nos vimos, y tuve que irme. Ni siquiera pudimos despedirnos.
No hemos hablado en días.
El corazón ya no siente adrenalina y mis inseguridades dominan todo. Está dejando de doler.
Cuando uno rompe algo dos veces, los pedazos solo se hacen más pequeños y afilados.
Mi corazón aún ama, siempre lo hará, pero tal vez está listo para dejar ir lo que hace mucho tuvo que dejar ir y para dejar de doler.

No quiero dejarte como la mala, porque no lo eres, porque no conozco tu lado de la historia y no pueden juzgarte al no saberla. Pero este es el mío, lo siento. 

Para ti.

Una pequeña carta:

Y supongo que siempre estaré un poco enamorada de ti, tan hermosa, tan brillante, eres como esos huracanes que dejan la ciudad destruida, en pedazos. Iluminas la vida con tus ojos color sol, siempre me acuerdo de ti en los viajes de carretera, con esa canción en la radio. 


Me acuerdo de tu cabello, de tus palabras, de como hacías la tarde un poco menos eterna y tormentosa, no me importaba nada porque estabas ahí. 

Eres de esos espíritus libres, eres naturaleza, eres poesía, metáforas, piedras brillantes y piel dorada. Eres el mar chocando contra las piedras, eres la espuma de las olas y el canto de las sirenas.


Eres una esencia eterna y yo una vela derretida. 

Eres de ese tipo de persona a la que miras y miras y no te cansas y no puedes creer que exista. 
Eres tan tú que me robas todo. 
Eres hermosa y yo no estoy hecha para personas o cosas hermosas.


 Y supongo que siempre estaré un poco enamorada de ti.

Y supongo que siempre estarás enamorada de la vida. 
Sigue estándolo, porque no te imagino de otra manera. 

domingo, 13 de marzo de 2016

El miedo. (II)

Nadie debería de dudar del amor de sus padres, nadie debería de llorar a las 2 am con algún amigo(a) al teléfono hablando sobre que pasaría sí, nadie debería usar un libro escrito hace millones de años como excusa para ser una mala persona, perdón si alguien se ofende, sé que no todos son iguales, sé que hay gente religiosa que es más buena que la que no lo es. Y realmente no me gusta hablar de religión.

Nadie debería reprimir su verdadero ser por temor a los demás, por temor a gente que se supone debe amarte sin importar nada, nadie debería ser golpeado, abusado, discriminado, abandonado ni echado de casa por ser como es.

A veces las personas no se detienen a comprender o no quieren hacerlo, a veces tienen miedo de aceptar lo nuevo o que estaban equivocados, pero digo, ¿por qué traes niños al mundo sino vas a quererlos como son? Es algo estúpido.

Deberían de explicarle a los niños desde temprana edad que hay personas que no se sienten bien en su cuerpo, que sienten que son un chico en el cuerpo de una chica o una chica en el cuerpo de un chico, que hay personas a las que les gustan las personas de su mismo género o que les gustan ambos o que no les importa el género o que no se sienten atraídos a alguien físicamente o no sé, la sexualidad sigue siendo inmensa.

Hay chicos y chicas que creen que son malas personas por amar lo que aman, chicos que son golpeados por querer ser ellos, chicos que son abusados, chicos que se lastiman a ellos mismos. Y no debería ser así y me da rabia y tristeza por vivir en un mundo dominado por el miedo.

Que de solo pensar en ser yo hace que me suden las manos y el corazón se me acelere, que el corazón se me encoja del miedo. Tengo miedo.

Y está mal. Todo eso está mal.

Summer of '15.

Fueron tardes eternas, con el sol pintando el cielo de naranja y rosa y entonces se volvía azul y después azul rey. Fueron tardes de risas y sentir que podía existir para siempre, donde solo éramos nosotros tratando de exprimir cada segundo, cada momento. Siempre creí que el verano significaba olvido pero ése significaba lo contrario, no importaba nada, no importaba dónde ni cuándo porque sabíamos que al terminar el verano ya no sería lo mismo. Nos dolía a todos, era el elefante rosa en la habitación, la inevitable separación. Odiaba pensar en eso como odio pensar en las cosas que me serán arrebatadas. Tenía ganas de lloriquear y cruzarme de brazos y negar la realidad cual niño berrinchudo.

Me acuerdo de Irma y yo en la playa, me acuerdo de la piel dorada y el cielo azul despejado, de la arena pegada al cuerpo y los labios salados, del mar eterno y cristalino, de pasear por la orilla de la playa buscando caracolas, del sol quemándome la piel y de las risas y los "te quiero".

Me acuerdo de las noches, de las conversaciones a las 3 am y de querer reírme fuerte, reírme tan fuerte hasta llorar, de las historias que compartíamos y de los planes, de los dramas y las pequeñas peleas, de sentirme viva, tan viva como nunca antes.

Me acuerdo de ese día, el día después de regresar de la playa con Irma porque yo había estado a punto de desmayarme y de pasar la noche alucinando por fiebre. Me acuerdo del sentimiento de eternidad. Me acuerdo de las risas en la sala del cine, de las bromas privadas entre todos, de sentir que por fin pertenecía. De ir a comer pizza y llenar el local de color, el sol entrando por la pared de cristal, dándonos un toque de juventud. La pizza caliente y Diana regañándonos. De sentir que nada más importa más que ese momento.

De salir con Mariana, Chiquete, Ale y Alex y pasear por la plaza y que Mariana se probara todo en las tiendas y tener miedo de que se olvidara de quitarse algo y que saliera de la tienda y sonara la alarma, de salir temprano de la escuela e ir a Subway y que estuviera solo y poder llenar el lugar con risas, de molestar a Alberto-Alfredo (lo llamaba así para molestarlo), de llegar a casa con el sol oculto, después de estar todo el día con ellas.

Del cumpleaños de Ale con Chiquete y Alex, de nadar en la alberca, de la pizza en el cuarto del hotel, de tirar todas las almohadas y cobijas al suelo y acostarnos ahí, hablando idioteces y llamando a Pris, del frío del cuarto y de despertar temprano al siguiente día, de ver los primeros rayos del sol por la ventana y querer poder retener ese momento en mi pecho, llamar a mi padre para que fuera por mí y llegar a casa queriendo llorar porque no quería que ese sentimiento se acabara.

Las tardes en casa de Chiquete, hablando sobre todo y nada, deseando que se quedara para siempre, de Dianita gritando por la película, peleando por el Monopoly, bailando sin sentido por la habitación con Ale y Alex.

Recuerdo el último día de Chiquete (nótese que es su apellido), de bajar la escalera y abrazarla fuerte, queriendo que se quedara en nuestros brazos, de quedarnos con su risa y sus tonterías. Me acuerdo de sentir que era injusto que nos la quitaran. A veces lo siento. No quería subir al auto, quería quedarme en ese instante, al final de las escaleras, y ella agitando su mano y riendo.

Tal vez recuerdo ese verano diferente, tal vez no fui tan feliz como recuerdo pero son las 4 am y aquí estoy,  sola en mi habitación, nostálgica y deseando poder compartir esto con alguien, deseando volver a esos momentos porque ahora no es lo mismo. Y es triste y quiero llorar y quiero a todos de vuelta. Siguen aquí pero nada es igual y los cambios son buenos pero siempre están los recuerdos que te hacen querer volver.
El verano viene y no sé que esperar, solo quisiera regresar por un momento.