jueves, 14 de noviembre de 2013

Ya es Noviembre, ya falta poco.

Y hoy me he levantado, mis pies desnudos tocaron el suelo frío, he abierto la ventana y he visto la neblina. He sentido el aire frío correr por la habitación, he visto los débiles rayos de luz entre las nubes y he sentido el nudo en la garganta.
¿Han tenido esos días, en los que están llenos de recuerdos, de anhelos, de lágrimas no derramadas, tan llenos de nostalgia? Yo sí. Y se han repetido más en esta época del año.
He cambiado mucho en el transcurso de dos años, he perdido personas, olvidado recuerdos, quemado fotografías, he llorado por las tardes y algunas madrugadas, he gritado, me he arañado, he golpeado la pared en ataques de rabia, he pasado tardes de risas falsas y terminado con dolores de cabeza, he pasado fin de semanas preocupada por D., una persona que conocí apenas a principios de Octubre del año pasado y hoy es una de las personas más importantes para mi,  que la he visto llorar y he visto las marcas que dejan los demonios en su cuerpo, es una de las personas que me han salvado un poco.

Se acerca mi cumpleaños, ¿saben? Debería de estar feliz pero lo único que he hecho es recordar.

El año comenzó bien, tenía nuevos amigos, nuevos compañeros y maestros,  nuevas experiencias por vivir, pero eso se fue esfumando poco a poco, mis nuevos amigos tenían demonios, mis compañeros resultaron ser, en su mayoría, idiotas e insensibles que sólo se preocupan por burlarse y ser dobles cara , lo único normal fue que L. se quedo conmigo y fue como si nada hubiera cambiado, las personas que valían la pena de mi grupo las podía contar con los dedos de mi mano. 

Si, reí mucho y llore mucho, cantidades casi iguales.

Perdí a uno de mis ídolos, perdí a una persona que junto a un elenco completo me salvo, supongo que todos saben quien es, ese chico de la sonrisa melancólica, el primer chico guay que fue agradable con los chicos marginados de un instituto, el chico que junto con todo el elenco de ese programa de televisión nos dijo Don't stop believing, que nos dijo que la vida es muy corta para ser serios. Perdí a ese chico, y siempre lo recordaré, porque nos dejo muchas cosas, nos dejo su voz en las canciones, dejo su pequeña sonrisa. We love you, Cory. 

Perdí amistades que pensé que durarían años, conocí personas que, aunque no lo sepan, me salvaron un poco, gracias M. y V. por esas tardes de pláticas hasta las 2 am, gracias V. por  quererme en esos meses y darme un poco de tu amor, por esos mensajes cursis que nos enviábamos, y aunque por meses no puede escuchar Only Exception sin acordarme de nosotras y de tu vídeo pidiéndome salir, ahora puedo hacerlo...y sonrío. Por la paciencia que tú y M. me tuvieron cuando vinieron a la ciudad y les dí mi dirección por el móvil y dieron vueltas por toda la ciudad y aunque después de lo que pasó con V. y conmigo ya casi no hablamos, gracias.

Conocí a K. y R. que ahora son amigas increíbles, he reído mucho con ellas y...¿han conocido ese tipo de personas, que te abrazan, son cálidas, honestas, ríen mucho, esas personas que siempre has visto desde lejos y cuando por fin hablas con ellas es cómo: '¿Por qué mierda he perdido tanto tiempo?' ? Si es así, felicidades, han encontrado a sus propias K. y R.

K. sé que tienes algún demonio, sé que te han dejado marcas, y yo apenas he visto que todo este tiempo lo has tenido o tal vez ese demonio apenas apareció hace días o semanas, y no puedo evitar sentirme mal. ¿Te acuerdas cuando entre a tu grupo de los sábados hace 3 años? y que entonces, un día, mientras toda la escuela ensayaba para el desfile y estaban seleccionando chicos, te vi y grite: '¡Te pareces a una chica de mi grupo de los sábados!' y  contestaste que si eras tú, que yo era muy diferente en la escuela que en ese grupo de los sábados, y entonces comenzamos a hablar solo los sábados durante esas clases, y cuando entramos de nuevo a la escuela nos juntamos y aquí estamos.

R. te conozco desde preescolar, tu padre trabaja junto a mi madre, recuerdo que un día, cuando estábamos en preescolar J. falto y comenzamos a juntarnos, que en esa semana nos volvimos tan unidas como solo pueden serlo unas niñas de no más de 5 años. Entonces, J. volvió y tú te olvidaste de mi. Tal vez no lo sepas, pero me dolió, ese dolor que les da a los niños cuando su amigo los cambia y es como si nunca se hubieran conocido, y entonces tomé la decisión de que desde ese día me caerías mal. Muy infantil, lo sé. Entonces, por 6 años no hable contigo, ya no fue porque me 'dejaste', sino porque encontré nuevos amigos y porque íbamos en diferente grupo. Hasta que me di cuenta de que tú y K. eran amigas y entonces las 3 aquí estamos.

Descubrí muchas facetas de personas con las que he convivido toda mi vida, facetas que a veces me aterran y me dan ganas de volver a ser la niña ignorante que era. De solo preocuparme el porqué la Luna siempre me seguía y por qué no se dedicaba a cuidar a sus hijitas, las estrellas. Cuando el físico no me importaba y yo podía jugar con mis primos a la pelota o cuando mi abuela nos mojaba con la manguera cada vez que nuestros padres nos dejaban con ella. Cuando no sabía de las marcas en los brazos de las personas, cuando no sabía porque mi tía lloraba, cuando cada fin de semana era de ir con mi tío y su 'amigo', que nos hacía decirle tío también, que me revolvía mi cabello rizado y peleaba conmigo y nos íbamos por la carretera en su auto y dejábamos comida a una familia y jugábamos con los niños de ahí.
Pero entonces eso se acabo, mis primos crecieron y dejaron de jugar conmigo, mi tía dejo de llorar y trajo a un nuevo integrante a la familia y mi madre trajo a mi hermanita, el 'amigo' de mi tío se fue y ya no lo volvimos a ver, mi tío comenzó a viajar por el mundo y mi otra tía se fue a estudiar a otro estado y nos dejo a mi primo y a mi sin nuestra compañera de risas y bromas por casi 2 años.
Demasiados cambios.

Saben, amé mi cumpleaños anterior, porque esta vez eran personas agradables las que asistieron, personas importantes para mi. Reí como nunca había reído en un cumpleaños, nos recostamos fuera de mi casa, con esas pulseras que las 'rompes' y comienzas a brillar en la oscuridad, cantamos canciones de Adele y Lady Gaga y una que otra de banda por parte de R., yo en serio, en serio trate de ser como las chicas de mi grupo, trate de que me gustara la banda pero...Ugh, la odio, así, con una fuerza bestial.

Estaba emocionada en esa época porque sabía que todo iba a cambiar, pasé Navidad como nunca antes, cante villancicos, use bufandas, sonreí la mayor parte del tiempo, ayude a mi madre a hacer las compras, ayude a cocinar, salí con esas personas que había dejado de ver, por unos días, fui feliz.

Y entonces, pasaron tantas cosas, tantos llantos, tantas risas, tantas sonrisas (algunas hipócritas), tantas peleas, tantas emociones de odio y felicidad, tanta rabia y tanto amor, tanto destrozo y tanto arreglo.

...Quiero volver, quiero volver a esa época  y desde ahí impedir tantas cosas. Pero sé que todo eso me ha hecho quien soy hoy, me han hecho fuerte, me han cambiado de una forma que jamás me imagine. Jamás.
Aún así, no puedo evitar querer volver, pero son lecciones de vida.

Tenemos que aprender a levantarnos después de cada caída. No podemos pasar nuestra vida ahí, tirados en el suelo observando a cada persona que cae y verla levantarse una y otra y otra vez, mientras nosotros estamos ahí, tirados. 

No podemos quedarnos estancados.

A veces viene alguien y te tiende una mano, a veces no. A veces tu propia mano es la que te ayuda a levantarte. Y eso es bueno. Ser tu propio héroe.

Nunca se irán las ganas de regresar a mi 'época feliz', nunca, pero todo lo que ha pasado me hizo ser quien soy. Estoy creciendo, en constante cambio, todos lo hacemos.

Tenemos que disfrutar. Tenemos que vivir. Seguir adelante.



martes, 12 de noviembre de 2013

21:54

Explote, golpee la pared y arañe mis brazos. Ahogue los sollozos y la voz en mi cabeza volvió. Reclamos rondaban mi mente y lo único que quería era irme. Encerrarme en mi pieza y soltar de nuevo en llanto, ese llanto en el que te dejas la garganta y no puedes controlar los sollozos, que tiemblas y destruyes todo.

Hay días en los que no desayuno, como o ceno, porque pienso en el que dirán, en mi físico y en el de las demás. 

Días en lado que me veo en el espejo y no soporto lo que veo y me aguanto la lágrimas. 

Días en los que siento el nudo en la garganta en medio del salón de clases mientras todos están a mi alrededor. 
En los que me trago mi propio llanto y la consuelo a ella. A la chica tan parecida a mi. A la chica que hace un año y medio no era nada para mi y en el transcurso del año se volvió importante para mi y con la que hable de cosas que nuca pensé que haría. Hablo de ti, D. 

Irme, lejos. Morirme por un rato. Dormir una eternidad y parte de otra, quizás. 

13:27

Irme lejos y volver cuanto todo duela un poco menos, cuanto todo se arregle y ya no esté tan en ruinas, cuando todos estén bien.
Volver menos sensible, menos débil, sin esta rabia y este llanto, sin estas ganas de matar y morirme.

Volver menos yo.

Por favor. 


viernes, 11 de octubre de 2013

Despedidas.

¿Alguna vez has perdido a alguien? Duele, ¿cierto? Qué alguien se vaya de tu vida tan de repente te deja en shock, en ese momento no puedes creerlo, piensas  que es una broma de alguien tan insensible, piensas en que esa persona llegara sana y salva y tú irás a su encuentro, le darás un golpe por haberte asustado tanto pero después lo abrazarás, ahogando tus sollozos en el espacio entre su cuello y su hombro, le dirás lo mucho que lo(a) quieres y que no vuelva a darte un susto así. Pero en realidad no sucede nada de eso. Esa persona nunca llega a ti. Nunca le das ese golpe y ese abrazo. No puedes decirle el "te quiero" o el "te amo" que tienes atorado en la garganta. Ni siquiera puedes ver sus ojos una última vez. No tienes nada de eso. 
Te deja un vacío en ti que sientes que el mundo se puede acabar en un parpadeo, en un aleteo de una mariposa. -Vacío. Tan profundo y solitario. Tan oscuro y tan presente. Tan pesado e inundado de lágrimas. Tan lleno de recuerdos.- Lo único que puedes hacer es decir "adiós" aunque sientas que te arrancan un trozo de ti. 
Llega el día de despedirse. Para siempre.
El lugar esta lleno de personas. De familiares que no siquiera conoces. Con sus ropas negras, así como las nubes que adornan el cielo ese día. -Murmullos. Pésames. Abrazos de personas desconocidas. Lágrimas (algunas hipócritas).- Tú solo quieres irte. Quieres que esa persona llegue y diga que todo es una broma. Que llegue con esa risa suya y esa sonrisa en los labios. Que llegue abrazándote y pidiendo una disculpa por tan insensible broma. Pero nunca llega. Tu mente se va y tu cuerpo sigue ahí. Rodeado de esas personas. -Tan lejana. Tan distante y triste. Tan abandonada y rota. En pedazos. El alma tambaleado dentro. La cordura puesta en duda. La sonrisa desaparecida y en alerta de búsqueda. En riesgo de tormenta interna.- Los recuerdos pasan por tu mente como una vieja película. Puedes escuchar esa canción que sonaba en la radio en aquel viaje en carretera mientras la lluvia caía por la ventana e iban tarareando junto a sus amigos esa canción - I want to know, have you ever see the rain, coming down on a sunny day?- O ese día en el parque,  una tarde de otoño, mientras veían las hojas caer. 

Sabes que es hora de decir adiós. Que es la palabra más difícil de decir. Porque significa olvidar. Significa irse para siempre. Significa sobrevivir a base de recuerdos. Significa que es el final. 

Pero es necesario decir adiós. Necesario para seguir adelante. Para recordar los buenos momentos y olvidar los malos. 

Miras hacia el cielo. Una pequeña sonrisa aparece en tus labios.

Adiós. Gracias por salvarme. No pude haber pedido un héroe mejor.
Por ese: "Sólo sé tú. Porque eso es lo suficientemente bueno para mi." Por tus sonrisas. 

Gracias.

"La vida es demasiado corta para ser serios." - C.M. 

lunes, 30 de septiembre de 2013

Madrugadas.

La madrugada se llena con un "Te amo" atorado en la garganta, con un abrazo cálido, con un beso pintado en la mejilla, ese que ella te dejo hace varias horas atrás, cuando la dejaste en su casa después de haberla invitado un café, donde pasaron el tiempo leyendose, conociendo las historias detrás de cada cicatriz, la madrugada se llena de paseos sin rumbos, esos que das con ella cuando te llama y no puede dormir y lo único que piensas es en verla, se llena de  miradas somnolientas y abrazos lánguidos-tanto que parecen que no existen- se llena de pensamientos suicidas-rara vez son alegres- se llenan de llamadas de arrepentimientos-tal vez debas dar esa disculpa a esa persona a la que le hiciste daño antes de que llegue el mañana- se llena de palabras de amor no dichas, se llena de adolescentes llorando, de peleas absurdas o tal vez no tan absurdas, de cortes, de alcohol, de cigarros, de corazones rotos, de personas buscando(se) algo que perdieron hace mucho tiempo-quizás un amor, una mirada perdida en una tarde de otoño- se llena de palabras de odio, de miradas al espejo y de lágrimas cayendo.
Está llena de demasiadas cosas. Demasiadas.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Regrésame.

Hoy he llegado a casa y he olido tu colonia al pasar frente a tu abrigo, ese que olvidaste llevarte aquél 05 de Diciembre, o tal vez lo dejaste apropósito, tal vez tenía demasiados recuerdos en él que no soportarías tenerlo sobre tu piel de nuevo, tal vez temías que los recuerdos ardieran en tu piel y dejaran alguna marca permanente, tal como lo están en tu alma.
Seguí el camino hasta el sofá delante de la chimenea, he notado que el polvo ha encontrado un hogar en donde teníamos nuestras fotografías sobre la chimenea, esas que nos hicimos cuando fuimos a aquél concierto en medio de la noche a espaldas de mis padres.
Tus libros han dejado huecos vacíos en mi librero, esos que leías cuando el insomnio te consumía o las pesadillas te atormentaban. Siempre te juraba que no dejaría que tus demonios volvieran a atacarte, acariciaba tu cabello, susurraba aquella canción de cuna que ya nadie recuerda.
Tu bufanda aun sigue colgada en mi armario, ¿sabes? Esa bufanda gris que te regale un día nevado, quería que saliéramos a pasear pero estabas resfriado, así que nos quedamos en casa leyéndonos y tomando chocolate caliente.
Extraño despertar y verte, extraño delinear tus facciones con mis dedos, extraño tu boca roja y con forma de corazón, extraño contar tus lunares que tienes sobre tus hombros y besar el que tienes en la mejilla izquierda, extraño tus suéteres de lana, en especial aquél de color azul claro, que aunque lo lavara todas las veces que pudiese siempre tenía tu olor, extraño sentarme en la alfombra y que tú descansaras tu cabeza sobre mis piernas, mientras me escuchabas leer.

Pero sobre todo, me extraño a mi. Extraño la persona que era cuando estaba contigo. Aun sigo buscándo(nos)me. 

¿Me has visto? Si lo hiciste, dime que vuelva, que me extraño.

Vacíos.

Pero los meses se han ido. Me han dejado con vacíos en el alma. Las lagrimas salen pero sin los recuerdos. Los meses se los han llevado. Me los han arrebatado. Las canciones ya no me suenan igual. Las letras ya no me llenan ni me calan por dentro. El café que tomábamos ahora es amargo y frío. Las calles por las que caminábamos por la madrugada cuando me llamabas por que no podías dormir y salíamos a dar un paseo sin rumbo, ahora son demasiado solitarias para mi alma rota. Los suéteres ya no son suaves ni tienen tu perfume mezclado con el mío. Mi labial ya no se gasta igual, es más, ya no uso labial porque no quiero gastarlo con nadie más que contigo (no podría hacerlo aunque quisiera). El espacio junto al mío en la cama está frío. Ya no está esa huella en tu almohada, esa que siempre había cuando dormías junto a mi en las noches lluviosas, cuando el viento azotaba contra el vidrio de las ventanas. Las mañanas son demasiado frías en invierno sin tus brazos rodeándome desde atrás mientras preparo el desayuno. Pero los meses se han ido y me han dejado con vacíos en el alma.

Devuélvanme esos meses. Devuélvanme esas risas, las sonrisas, los abrazos, los atardeceres, las lluvias, los besos. 

Devuélvanme a mí, que me he estado buscando todo este tiempo.