jueves, 2 de noviembre de 2017

Cada 02 de noviembre.

Y me duele.
Me duele en el alma y en el cuerpo, se me hace un nudo en la garganta por todos aquellos que se fueron.
Los que conocí.
Los que no alcance a conocer.
Los que conocí pero era tan pequeño que son simples borrones en mi memoria.
Me duele por ellos, porque ahora sé lo que es la pérdida.
Me duele por ellos porque quisiera que no conocieran tal dolor.
Me duele porque quisiera que fueran eternos, porque aún no se van y ya me duele, porque en solo pensar en eso hace que el pecho se me estruje y quiera romper a llorar.
Cuando llegamos al cementerio y recorrimos ese largo camino con toda esa gente y llegamos a las tumbas de la familia de mi abuelo y mi abuela comenzó a rezar, pensé en que aunque no crea en la religión (ya no tanto como antes o ya no completamente) creo en la espiritualidad. Creo en el descanso eterno, en otros planos.
Y espero todas esas almas, que son millones, encuentren el descanso eterno, que encuentren la paz.
Quise ir a ver su tumba, pero no recordé el camino, aquel que recorrí hace dos años es un borrón en mi memoria y tampoco tuve el valor de preguntar a alguno de los dos.
 Me gustaría haberle llevado flores, pero también sé que me gustaría haber ido a verle solo, porque me duele.
Y sé que siempre dolerá, aunque sé que el dolor puede menguar, porque es parte de la vida, es lo que nos hace humanos.
Espero estén bien todos ustedes, siempre los recordaremos.
Los amo, siempre.

"La muerte no existe, la gente sólo muere cuando la olvidan; si puedes recordarme, siempre estaré contigo. 
-Isabel Allende.

martes, 24 de octubre de 2017

1:09

Me revuelvo en mi asiento, la ropa me incómoda. Me dificulta respirar ¿o es mi cuerpo? 
Trato de calmarme y pensar en otra cosa.  Me revuelvo en mi asiento de nuevo y las personas a mi alrededor me hacen sentir presionada, incluso si no me están mirando.
Odio cuando mi mente juega así, que no me deja estar tranquilo. El cuerpo me incómoda, me asfixia.
Quisiera poder llevar mis manos a mi nuca y encontrar un zipper y poder bajarlo. Bajarlo y deshacerme de todo lo que soy. 
Trato de respirar hondo, pero aun así el oxígeno no es suficiente. 
Inhala.
Exhala.
Pero aún este cuerpo se sigue sintiendo como demasiado. Siempre se siente así, joder. Siempresiempresiempresiempresiempre.
Quiero vomitar, tengo un nudo en la garganta y todo mi ser me asquea, me repugna, me irrita.
Quiero llorar y quiero morir, quiero desaparecer. Quiero ir a casa y dejar de sentirme el cuerpo, la existencia.
En mi mente soy una masa amorfa sin género que solo existe, ahí, tendida en mi cama. 
Y quisiera que fuera cierto, sería más sencillo.

sábado, 14 de octubre de 2017

Baby you're like lightning in a bottle.

A: Luces amarillas y labios rosas.

Aún duele, aún no sé como es que las personas pueden cortar de su vida a otras tan de repente. No sé como son capaces de arrancarse del alma de los demás sin importarles el vacío que dejarán y sin preguntarse como hará la otra persona para llenarlo o es que si quiera puede llenarse. 

Aún te extraño, aún puedo sentir pequeñas mariposas cuando pienso en ti. 
No te odio, creo que nunca podría odiar a alguien a quien alguna vez quise. 
Cuando estaba contigo, el odio dejaba de existir por un rato. 

Me provoca una especie de felicidad saber que nos tuvimos, que fuimos, de alguna manera. 
Me hiciste feliz y espero haberte hecho feliz. Y lo siento, si alguna vez te sentiste presionada por mi culpa, no lo quise hacer y aún siento bastante culpa, créeme, porque nadie merece sentirse presionadx para salir. 
Si aún tuviéramos comunicación, te pediría perdón por todo. 

Espero estés bien, aún te quiero, de alguna manera. Espero algún día encuentres la libertad de ser quien de verdad eres, espero ellos vean la luz y vean cuanto te han lastimado. Espero que esas personas que te hacen e hicieron daño recapaciten, desearía que no lo hubieran hecho. Espero tus amigos sean buenos, espero siempre te apoyen y los tengas a tu lado. 

Espero tengas una buena vida, que tengas alguien te ame con cada latido de su corazón. Incluso si esa persona no soy yo. Espero te abrace en tus noches más oscuras, espero no tengas que ir a curarte de tus demonios y espero que ganes contra ellos. 

Ojalá algún día regreses a ese lugar, tiendas una manta en el suelo y te recuestes en ella a ver el cielo lleno de estrellas y espero te sientas feliz, de verdad que sí. 

Ahora cada vez que veo esa película, siento tu mano en la mía. 
Ahora que cada vez escucho esa canción, te veo. 
Gracias.

viernes, 13 de octubre de 2017

Boyhood, Sonny Boy y café.

Y ha sido una buena noche.
La tarde estuvo nublada y he ido a un cine al aire libre en un centro cultural con alguien.
Llegué a casa un poco más allá de la medianoche, después de haber disfrutado Boyhood por tercera vez.
Nunca había ido al cine al aire libre (pero siempre había querido) y es bonito porque no había conocido a una persona que disfrutara de esas cosas como yo.
Me reí, amo el soundtrack de la película y me gustó que todo esto fue espontáneo. Es la clase de cosas que ves que hacen en una serie o en una película y dices "Quisiera que eso pasara".
No me sentí infinito, he caído en cuenta que llevo mucho tiempo sin sentirme así y no sé que pensar. He crecido, supongo. Pero sentirme infinito siempre viene acompañado de cierta tristeza, porque sabes que debes aprovechar ese momento al máximo y disfrutarlo porque es efímero. No importa si tomas miles de fotos en ese momento, porque después de que se acaba, eso es todo.
Tienes el recuerdo de ese sentimiento y puede que lo vuelvas a experimentar pero nunca será lo mismo.
Y buscarás desesperadamente volver a sentirte de esa manera.
Lo sé, porque vivimos de sentimientos como ese. Es la clase de sentimientos que te alimenta cuando tu alma está hambrienta de vida. Y los humanos estamos hambrientos constantemente.
La película acabó, entre risas y aplausos. Nos acercamos a la pequeña cocina y pedimos un café, ella un muffin y yo una galleta. Nos reímos y platicamos de las clases y de la película hasta que tuvo que irse.
Salí del local y me senté en una de las mesas que estaban fuera, puse mi café en ella y comí mi galleta mientras disfrutaba de la vista que tenía la calle al estar tan llena de vida un viernes casi de madrugada(?), había 3 chicos en la otra mesa junto al otro lado de la puerta. Uno de ellos tocaba la guitarra y otro un tololoche, el de la guitarra cantaba Keep It To Yourself de Sonny Boy Williamson y fue la perfecta manera de acabar la noche.
Sentado ahí, tomando café y escuchando esa voz ronca llenándome el alma, sin preocuparme que tuviera escuela en un par de horas.
No fui a casa sintiéndome infinito, pero fui a casa contento y creo que eso es suficiente, al menos por hoy.

Personas que vienen, personas que se van.

Sé que no creíste ninguna palabra que salió de mi boca.
Sé que aunque me miraste a los ojos, prefieres creer el capítulo de novela trágica que te creaste en tu cabeza.
Sé que le contaste a todos tus amigos, por la manera en que me miraron.
Sé que me creaste una reputación. Una que no creo que me merezca.
Sé que debería cambiar, pero no hice ninguna de esas cosas que te esparciste.
Y me duele. En el centro de mi pecho hay una herida abierta y es extraño porque no puedo verla, no puedo tocarla con mis manos pero la siento. Ahí está. Tomaste un cuchillo y como quien no quiere la cosa me la clavaste en el pecho.

Mi vida no se va a detener porque no estás en ella, mi vida no se va a detener por las cosas que debes de haber contado de mi o porque no creíste en mí. Pero el corazón se me estruja al pensar que una persona a la que estimaba tuviera ese concepto de mí después de 3 años.

Los que de verdad me conocen saben que yo no soy esa clase de persona, porque no fui criada de esa manera. Porque no gano nada denigrando y humillando a una persona, frente a ella o a sus espaldas. Porque nadie tiene tanta importancia en mi vida, porque es horrible hacerle eso a cualquier persona y porque sé lo feo que se siente.
Sé que soy una mierda de persona, lo sé y mi mente me lo repite cada jodido día. No puedo escapar de ella, me bombardea cada maldito segundo del día y lo tengo muy claro. Pero nadie es perfecto, lo sé.
¿Pero la cosa que dices que soy? Es mentira, porque no gano nada siéndolo o comportándome de esa manera. ¿Por qué gastar el tiempo siendo amigx de una persona para después hablar a sus espaldas? ¿Qué sentido tiene? ¿Qué se gana? Nada y eso lo tengo muy claro, pero tú no. No tuve, tengo o tendré motivos para hablar de ti, incluso después de eso. No eres tan importante, ya no más.
Y me da mucha tristeza, de verdad que sí, porque vas a ir por el mundo acusando a personas de cosas que no hicieron. Porque te pedí pruebas y no las tuviste, "está en mi cabeza" contestaste.
Mi consciencia está limpia, porque quise aclarar las cosas y porque sé que no hice nada.

Alguien me dijo "Si necesitas tiempo, tómatelo. Todo va a estar bien, no tengas miedo. Eres una buena persona. No lo olvides."
Y no sabes cuanto jodidamente necesitaba escuchar eso después de hablar contigo.
Y por primera vez en toda mi vida, lo creí poquito.

Fue un gusto, a pesar del trago amargo.
Ten una buena vida, gracias por esos 3 años y los buenos momentos.
Adiós. Adiós. Adiós.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

17:34

A veces me asusta cuán desconectado me puedo sentir.
No quiero reír, pero tengo que.
No quiero sonreír, pero tengo que.
Solo quiero quedarme ahí, solo eso. Sin hacer nada, porque incluso pensar  requiere un gran esfuerzo.
No quiero moverme, porque siento como si tuviera todo el peso del universo sobre mí. 
No quiero hablar o que alguien me hable.
Y de repente siento que puedo soltarme a llorar en cualquier momento, por la más mínima cosa.
Llorar largo y tendido.
Me asusta sentirme así.
Sentirme tan...entumecido.
Y entonces, días después, recupero la sensación.
Pero aún así mi cabeza no me da descanso.

sábado, 16 de septiembre de 2017

01:58

Y es bonito.
Es bonito como una botella y media de vino puede hacerme sentir esa calidez por dentro.
Es bonito como mi lengua se siente pesada y solo sonrío un poco cuando alguien se dirige a mí.
Es bonito como solo quiero cerrar los ojos y pensar en aquellos meses en los que sentía que podía hacer todo.
Y me gusta.
Me gusta como tomo un trago y no puedo pensar en otra cosa más que en ese sabor amargo inundando mi boca, pero entonces, siento la calidez. Y vale la pena cada trago amargo.
Y siento una ligereza en mis pies, sobre mis hombros. Me siento un poco feliz y con algo de sueño.
Pero es cálido.
Y eso es lo que importa en ese momento. No hay pensamientos tristes ni ganas de desaparecer.
Es cálido.