domingo, 11 de junio de 2017

De salas oscuras, gargantas adoloridas y mañanas frías.

Era la 1 am.
Mi garganta dolía pero no quería irme.
Quería seguir ahí, en esa sala dejándome la garganta cantando.
La única luz era la de la televisión, que nos servía de karaoke.
Unos bailaban mientras alguien me acompañaba en el sillón, mirándolos y riendo.
El cuerpo me dolía de reír y no por mis heridas emocionales.
Las cartas del Uno estaban esparcidas por toda la mesa detrás de nosotros.
Las botellas amontonadas en la cocina.
Con unos tocando una guitarra de aire mientras las bocinas gritaban "¿Es un solo? !Es la guitarra de Lolo!" .
Eran canciones de hace años, pero que seguíamos cantando porque si no te la sabías no eras humano.
Nos sentíamos más jóvenes de lo que éramos.
Sentíamos la eternidad correr por nuestras venas.
La felicidad superaba el dolor de garganta.
Cantamos hasta que quedamos roncos.
Cuando por fin llegó la hora de volver a casa, todos fuimos por caminos diferentes.
Volví a casa, mientras el sol comenzaba a salir.
La mañana era fría, mi caminar era lento.
Y pensaba: es increíble como los mejores días aún no llegan.
Aunque a veces despierte sintiendo que todo está mal, que mis pensamientos me abruman y no me dejan estar en paz.
Los mejores días aún no llegan.
Y es algo increíble.


I'd spend the rest of my life standing here talking.

El sol brillaba y la carretera se extendía frente a nosotros. El aire entraba por la ventana alborotando mi cabello, Drew conducía con una mano en el volante y apoyaba su cabeza en la otra. Habíamos salido temprano de casa, porque ese había sido el plan de todos. Aunque ya sabíamos que Anna, Valeria y Daniel llegarían tarde hasta a su propio funeral.

En la radio sonaban canciones de Kings of Leon, Colplday, Bon Jovi...y me recordaban porque amaba tanto las carreteras. Las curvas, las subidas y bajadas, las montañas, el cielo azul, el sol brillando sobre la piel, el viento entrando por la ventana.

Fue un viaje de 2 horas hasta llegar a la playa, seguía siendo bastante temprano por lo que la playa estaba sola. La arena estaba caliente bajo nuestros pies y el mar cristalino parecía eterno. Armamos la sombra, bajamos las sillas y esperamos 20 minutos hasta que llegaron los demás en el auto de Valeria. Daniel venía luchando contra todas las bolsas y toallas, mientras Valeria y Anna bajaban la comida.

Nos sentamos todos bajo la sombra, platicando y riendo, mientras la playa comenzaba a llenarse de gente, hasta que decidimos que era momento de entrar al agua. Anna y Valeria corrieron cual niños hacia el mar y Drew y yo soltamos una carcajada cuando gritaron por lo fría que estaba. Bueno, era Abril y el agua seguiría fría por un tiempo, por lo menos hasta Junio o Julio.

Nadamos un rato, nos empujábamos, nos perseguíamos, Drew nos gritaba a mí, Valeria y Anna cuando nos veía como hormigas cuando nos alejábamos mucho. Se reían de mí cuando nadábamos hasta lo más hondo y yo no podía tocar la arena y todos los demás sí (excepto Daniel, él es tan bajito como yo). Que hijos de puta.

Regresamos a nuestro lugar hambrientos, nos sentamos un rato sin hacer nada más que hablar. Comenzamos a jugar verdad o reto, Anna y yo terminamos tomando una botella de cerveza sin manos y riendo cuando nos quemó la garganta. El ambiente era caluroso, el sol brillaba más a esa hora del día, el mar se iba viendo más azul conforme pasaban las horas.

Regresamos al mar, seguimos nadando hasta que nuestros cuerpos pidieron otro descanso y el sol comenzó a bajar. Comencé a sentirme un poco mal, mientras escuchaba a Valeria preguntarle a Anna si quería ir a caminar para platicar, y yo sabía de que se trataba.
Se trataba de esos mensajes, del "¿Puedes amarme?" que Anna me había escrito 2 días antes a las 3 am. No eran discretos, con Valeria haciendo comentarios (no malos, pero seguían haciendo teniendo que ver con eso), con Anna enojándose cada que Drew se burlaba de mí mencionando a vino y bombones. Al final, terminamos yendo a caminar todos, la arena mojada bajo nuestros pies y las olas chocando contra la orilla. Llegamos hasta el final de la playa, nos sentamos en las rocas que había ahí y miramos el mar, Las olas chocaban más fuerte ahí, el mar parecía mucho más azul, más eterno, más salvaje. Era como esas imágenes que ves en Tumblr, las que te hacen desear estar sumergido en ese mar.



Caminamos de regreso, cuando llegamos a nuestro lugar tendimos todas las toallas para acostarnos, el cuerpo nos pesaba de tanto nadar y apenas eran las 6 de la tarde. Valeria y Anna decidieron ir a nadar de nuevo, mientras Daniel, Drew y yo nos levantábamos de las toallas y nos sentábamos en las sillas. Platicábamos de todo, mientras el sol bajaba cada vez más, el malestar del asunto se había escondido en algún rincón de mi mente, ahora solo disfrutaba de lo que restaba de la tarde.

Valeria y Anna volvieron y se unieron a nuestra plática, comenzamos a recordar las estupideces que hacíamos en la secundaria, de las estupideces que hicimos la última vez que nos vimos y las estupideces que hacemos ahora. Deseé poder quedarme siempre en ese lugar con esas personas.
Podría pasar el resto de mi vida aquí hablando.


A pesar de todos los años, a pesar de las peleas, los enredos y los corazones rotos, seguíamos ahí. A pesar de los años y de las cosas que se vienen, sé que seguiremos estando en la vida de los demás.

El sol daba su último respiro cuando comenzamos a guardar las cosas.
Cuando el sol murió, nos subimos a los autos, Drew y yo delante del auto de Valeria.
La única luz era la de los faros del auto.
Nuestro regreso a casa.

sábado, 20 de mayo de 2017

De autobuses y egoísmo.

Íbamos de regreso a casa, había sido un largo día. Venía muriendo, la cabeza me daba vueltas y los ojos me dolían, había estado sintiéndome así desde las 11 am.
Lo único que tenía en el estómago era un café y una malteada que me tomé a fuerzas para no ser la única que no comía nada en el grupo de amigos y sentirme incómoda.
En la sala de cine mis hombros dolían, y creía que era mi paranoia la que me tenía al borde por estar preocupada de si iba a morir en ese asiento. Las risas y su platica ayudaban a distraerme.
Fue hasta que tomé un sorbo de soda que entendí que no era mi paranoia y si me sentía mal, cuando compré esa botella de agua y mis piernas y manos temblaban.
El agua ayudó, ellos ayudaban a que mi cabeza no diera vueltas y el sillón en el que estaba sentada también ayudaba más, hasta que llegó el momento de regresar a casa.
Solo quedábamos cuatro de seis, subimos al autobús, eran las 21:15. El conductor esperó hasta que dieron las 21:30 para arrancar y nosotros sólo estábamos sentados cantando canciones de cuando éramos niños.
Anna estaba a mi lado izquierdo, Angel a mi lado derecho y Valeria al lado derecho de Angel.
Mi cabeza volvía a dar vueltas cuando el autobús comenzó a moverse y recargue mi cabeza en el hombro de Anna y cerré los ojos.
Me tomó de la mano y le dejé. Recargo su cabeza en la mía y le dejé.
Creo que en ese momento, pensé en que no sería tan malo dejarme amarla. Tal vez, sí podía hacerlo (porque ya lo hago).

El calor de su mano era lo único que no dejaba que me deslizara hacia la inconsciencia. Ahí, en ese autobús, bajo esas luces blancas y bajas, junto a ellos y los otros desconocidos, creo que me dejé amarla.

Y probablemente por la mañana me odie a mí misma, porque soy una jodida egoísta. Porque no merezco que me ame. Porque sólo estoy pensando en mí. Y mi mente sólo repite "egoísta, egoísta, egoísta".

Pero por un momento, fue agradable. Fue ese pequeño momento de perfección.
Me dejé amarla como merece ser amada.

sábado, 13 de mayo de 2017

Slow it down, Angie and keep your stubborn love.

She'll tear a hole in you, the one you can't repair. 
But I still love her, I don't really care. 

Y quiero decirte que te sigo extrañando, creo que nunca dejaré de hacerlo. Porque se van a cumplir dos años el mes que viene y no puedo creer todo el tiempo que ha pasado.

Aún recuerdo ese sentimiento de hundimiento, ese peso en el pecho que no me dejaba respirar.
Cuando llegué a esa casa y vi a mi padre sentado en el patio, recuerdo abrazarlo después de varios años. Entrar en esa casa y verla llorar, de como abrazó a Sofía y lloró más fuerte.

Recuerdo entrar en esa habitación, con mi padre a mi lado y su brazo rodeándome los hombros, su mano apretándome fuertemente. "Dile adiós", me dijo con voz quebrada.

Su frente estaba aún cálida.
Su rostro estaba tranquilo.
Y solo pensaba en cuánto quería decirle que le amaba.
En cuánto quería que volviera. En cuánto quiero que vuelva.
Mi padre sollozó, me tomó de los hombros y salimos de la habitación.

Recuerdo sentarme en la silla del comedor, alguien me ofreció agua, otra me ofreció un jugo porque me veía pálida. Alguien tomó mi mano que estaba sobre la mesa. Otra persona me puso una mano sobre el hombro.

Me dejaron y fueron su lado, ella había parado de llorar.

El hombre pasó frente a mí con la camilla. Y comencé a llorar. Ella se iba, se iba.


It's better to feel pain, than nothing at all.


Todos estaban en el patio, ella estaba con el hombre fuera de la casa, hablando junto al auto.

Me levanté y me apoyé contra el marco de la puerta, veía como la subían al auto. Se iba, se iba.

So pay attention now,

I'm staring at your porch screaming out
And I won't leave unitl you come downstairs.

Recuerdo que esa noche me quedé en casa de uno de mis tíos, mientras todos estaban en la funeraria.

Mi tía nos obligó a cenar pero el nudo en la garganta no nos dejaba. Sofía durmió conmigo esa noche, mientras yo trataba de no romper a llorar en esa habitación oscura.

El día siguiente, cuando nos reunimos todos en esa pequeña cocina de la funeraria, uno de mis tíos dijo "una pequeña oración antes de irnos" y yo que nunca he sido muy religiosa, me encontré rezando con ellos. Aunque todos tuvieran religiones diferentes, todos dijeron algo para ella.

Yo no podía parar de llorar, abrazaba a mi padre y trataba de esconderme tras su espalda del mundo.

Sentada en la banca de la iglesia, me obligué a que las lágrimas pararan.


Si cerraba los ojos, podía verla a mi lado. Podía recordar con claridad ese día, ese momento. Podía verla a mi lado, podía sentir el viento entrando por la ventana y ver la carretera extendiéndose ante nosotros. Podía verla mirar por la ventana y ver como el viento jugaba con su cabello.


And I don't blame ya dear, 

for running like you did all these years
I would do the same, your best believe.

And the highway sings say we're close

but I don't read these things anymore
I never trusted in my own eyes.

So keep your head up, love

Keep you head up, my love
Keep your head up, my love
Keep your head up, keep your love.

Creo que nunca podré olvidar ese momento. Permanecerá siempre de ese modo en mi memoria.


Recuerdo llegar al cementerio, recuerdo seguir el féretro.

Y de como lo bajaban. De todas esas personas alrededor. De mi tío hablando de ella, de mi tía y de mi padre que no pronunció una palabra, pero mantenía apretada la mano de mi madre y la otra alrededor de Sofía, que se escondía en su pecho. Recuerdo recostar mi cabeza en su hombro, de Cristian llegando a mi lado. De ver una lágrima rodar por su mejilla, de las miles que rodaban por las mías.

Salimos del cementerio, el cuerpo me pesaba. Quería gritar pero solo seguía caminando, pero gritaba por dentro. Gritaba y gritaba.


I feel her filth in my bones
Wash off my hands 'til it’s gone
The walls they’re closing in
With velvet curtains.


"Me la quitaron", gritaba por dentro. No era justo, la puta madre. Estaba enojada, sentía una desesperación por dentro. 


They’re makin' noise in my street
My blinds are drawn I can’t see
Smashed in my car window
Didn’t touch the stereo


El camino a casa fue callado.

Llegamos a casa y rondé un poco la sala, mi padre en el sillón, Sofía en la mesa y mi madre en la cocina. Nos preguntó si teníamos hambre, pero yo no sentía nada. Solamente desesperación. 
Nos obligó a comer a todos, nadie había comido desde el día anterior o desde el día en que todo paso.

Recuerdo ir a mi habitación, quitarme la ropa negra y meterme en la cama. Veía todo a través de una bruma.


Act like you’ve been here before

Smile less and dress up some more
Tie up your scarf real tight
These boys are out for blood tonight


Tomé el teléfono y los auriculares, quería ahogar mis pensamientos. Quería dejar de sentir esa desesperación. Quería dejar de pensar. Quería regresar el tiempo. 

Subí todo el volumen.

Slow it down, Angie come back to bed
Rest your arms, and rest your legs
Don’t you frown when you’re feelin' like that


Miré el techo de mi habitación hasta que me quedé dormida. Y lo único que pensé fue en cuánto le amaba y en cuánto le quería de vuelta. 


Only love can dig you out of this.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Ed mintió, los corazones sí se rompen por aquí.

Y hablamos por primera vez en semanas. Y las ganas de abrazarte y volverte a ver seguían ahí, aunque para verte sólo basta con quedarme dos horas más en la escuela, pero sé que no es lo mejor.

Y me duele, la puta madre. Te extraño, extraño rodearte con los brazos y apoyar mi cabeza en tu hombro, siempre adore que fueras más alta, tu piel blanca, tus ojos cafés tan adorables.

No puedo escuchar esa canción sin recordarte, es por eso que decidí borrarla de mi teléfono. No puedo ver esa película sin recordar cómo se sentia tu mano en la mía, en esa sala de cine a oscuras. No puedo leer ese libro sin sentir que nuestra relación es como la de Hannah y Natalie.

Una vez me dijiste "tú eres tan Natalie" y en algún lugar dentro de mí, me dolió. Porque sabía a que te refería. Y ahora siento que no puedo tocar más ese libro.

Me pediste perdón, porque ya no sabes como hablar conmigo. Y todo duele, porque antes no podiamos dejar de hablar, antes no podía no sostener tu mano (aunque tuvieras que poner tu suéter sobre nuestros regazos para ocultarlas), no podía no estar cerca de ti y no abrazarte, no rozar tu hombro con el mío.

Creo que finalmente está llegando el fin.
Creo que ya acabó.
Y no puedo dejar de llorar.

sábado, 22 de abril de 2017

At least I can say that I've tried to tell you I'm sorry for breaking your heart.

Perdón por no poder corresponderte, perdón si tomarte de la mano significaba más para ti que para mí. Perdón si ese juego inocente (que sabía que debía parar) se convirtió en realidad. Perdón por dejarte besarme aquella noche, perdón por haber bebido tanto. Perdón por saltar de corazón en corazón, perdón por decir esas palabras que significaban mucho más para ti. Perdón.
Perdón por darte ilusiones, porque no sabía que te las estaba dando (y tengo miedo, de que en el fondo, si lo sabía y no hice nada para detenerlo, perdón, perdón, perdón).

Perdón por los celos y los juegos, perdón jugar con tu corazón inconscientemente, perdón por romperte el corazón esa noche cuando me llamaste ebria y me pediste que te amara. Lo hago, lo siento, sí lo hago pero no puedo ser contigo, no puedo lastimar más a esas personas que he lastimado y que tú también lo has hecho.

Y perdón por seguir haciéndote daño, por seguir haciéndolo sin darme cuenta. Porque tu mejor amiga lo sabe, es obvio y hace comentarios respecto a todo este asunto (no son malos, pero aun así) y me siento mal, porque quisiera que todo fuera diferente.

Lo siento.

domingo, 16 de abril de 2017

Carreteras. I

Estamos de camino a casa, vamos por esas carreteras sobre las que crecía cada verano o vacaciones de pascua. El regreso es lento y el licor me hace sentir cálido por dentro. Veo las montañas, los carros borrosos pasan a nuestro lado, el cielo comienza a teñirse de rosa y morado. Mis músculos están cansados, agradezco al día largo, porque sé que llegaré a casa a bañarme y a caer dormida, sin oportunidad de que los malos pensamientos me acompañen.
Tomó la botella y le doy otro trago, lo saboreo, trago y paso mi lengua por mis labios.
Hay algo un poco diferente, como que el miedo al verano no está tan presente. Que sí, que el regreso a casa por esas carreteras siempre me hace sentir nostálgica, infinita pero al mismo tiempo me hace sentir que el tiempo es limitado.
La tarde se pasó entre pláticas sobre profecías, reencarnaciones, recuerdos y el mar.
El mar que te mecía con las olas, el mar que estaba tan helado (aún en esta época del año), el mar que se extendía tan infinito y desee que la vida fuera así (irónico, ya que a veces deseo que mi vida dure lo que dura un parpadeo).
Levantó un brazo y lo saco por la ventana, siento el aire chocar contra mi piel. Siento las mejillas calientes por tomar y la lengua pesada.
Recuesto mi cabeza contra el asiento, escucho las carcajadas de los que me acompañan, haciéndome sentir infinito y deseo que la carretera nunca acabe.