miércoles, 5 de agosto de 2015

2:40 am son de extrañar.

Papá, mamá, extraño los viejos tiempos.
Los viajes en carretera cuando llovía o después, los pueblos fantasmas o mágicos.
Extraño a mi abuela, aunque su sofá fuera tan cómodo que me durmiera cuando íbamos a su casa. O cuando estábamos en una fiesta en familia y ella siempre tenía la música por dentro y nos contagiaba. 
Extraño cuando Ángel y yo corríamos por el patio de mi nana en verano, lanzándonos agua.
Extraño jugar al Mario Kart o Zelda con Tito y Ángel.
Extraño cuando mi tía estaba en casa cada que el trabajo la dejaba y siempre nos hacía reír o pasaba tiempo con la familia.
Extraño que mi tío grite "¡Ya llegué!" en la puerta de mi nana y que Ángel y yo compitamos por ver quien lo abraza primero. (Por las dudas, casi siempre era él, maldito)
Extraño cuando mis muros no lastimaban tanto.
Extraño cuando no sabía que uno de mis tíos fuera tan jodidamente imbécil.
Extraño cuando mis primos (de parte de mi padre) y yo jugábamos juntos.  
Extraño jugar en la calle, con todos los chicos con los que crecí, aunque fueran unos hijos de puta conmigo.
Cuando los atardeceres con el cielo pintado de rosa con un toque de naranja o amarillo mientras regresábamos a casa después de un viaje.
Las canciones de P!nk cantadas a gritos con voces desafinadas con Alex y Ale durante dos horas de regreso a casa.
Los días en la alberca con todos.
Extraño las risas y las historias.
Extraño que las ausencias no duelan.
Extraño que mi tía no tenga tantos problemas con sus hijos.
Extraño que mis primos no tengan tantos problemas y responsabilidades.
Extraño a mi abuela sentada en su sillón. Puta madre, la extraño tanto.
Extraño cuando sentía ese algo que me hacía querer escribir todo el tiempo.
Las noches de invierno en la sala de mi nana, con mi hermana dormida en el sofá de al lado y la casa en silencio.
Los cuentos escritos en aquella computadora, ahora descompuesta y sin esperanza.
Las canciones de Fun por las mañanas antes de ir a la escuela.
Las pláticas incoherentes con todos a mi al rededor cuando tenía taller y siempre llegaba medio dormida.
Las idas a la playa, con toda la familia de mi padre, riendo y contando historias, alentando a todos a divertirse.
Las gotas de lluvia de Julio/Agosto cayendo por el cristal, devuelta a casa y Have You Ever Seen The Rain en el radio.

 [..] cuando amamos con tal intensidad que sentimos la necesidad de crear algo a partir de eso. No exactamente crear, sino actuar en consecuencia. 

Echo de menos todo eso.

2:04

Vale...
Voy a hablar de algo que odio. Algo que estoy volviendo a sentir. Algo de lo que quiero deshacerme.
Siempre es lo mismo, me conozco. Conozco el lugar del que huyo. Conozco el lugar en el que estoy, conozco el acantilado del que mis pies se burlan. Conozco la caída. Puedo describirlo con los ojos cerrados.
Odio los nervios de volver a clases, de entrar a una nueva escuela, de no estar con las personas que hacen un poco más fácil. Odio no tener el mismo turno que ellos. Odio preguntarle a mi madre qué haré si no los veo más y que conteste "mírame a mí, me encontré con una compañera casi 30 años después". Yo no quiero verlos en 30 años. Yo quiero verlos al salir del salón o cuando voltee hacia a un lado. Es parte de crecer, me ha dicho. Pues es una mierda.
Odio probarme uniformes o cualquier tipo de ropa. Odio los espejos y hasta me parece insoportable las personas que me ayudan a buscar de mi talla y cuando salgo diciendo: "no me quedo" queriendo morirme.
 Quiero enterrarme a mil metros bajo tierra. Quiero llorar y ponerme histérica.
Odio bajarme del auto y ver mi reflejo en los espejos de las tiendas, odio estar tan al pendiente de lo que como en el día, odio revisar las calorías que tiene lo que como, aún así es algo pequeño, odio querer morirme si lo que como suma más de 600 calorías. Odio que me guste ropa y que no pueda usarla. Odio mis pensamientos. Odio que mi mente pique por querer arañarme la piel. Por quitarme esto.
No quiero volver a caer tanto como el año pasado. No quiero volver a dormirme en clases ni sentir que no puedo más con mi existencia a la mitad del día. No quiero mirarme cuando me cambio, no quiero sentirme el cuerpo. No quiero volver a mentir. No quiero no querer ir de nuevo nunca a la escuela. No quiero llorar todas las putas tardes. No quiero volver a escuchar esa voz que me decía...
No quiero.
Estoy harta, porque estoy mejorando de alguna manera.
No quiero fallar y sentir que he fracasado una vez más.
No quiero volver a escribir entradas que nunca publicaré porque son demasiado.
No quiero volver ahí.
No voy a volver ahí. 

sábado, 1 de agosto de 2015

¿Por qué escribimos?

-Bueno. Empecemos con una pregunta que en realidad no tiende respuesta.  ¿Por qué escribimos ficción?
[...]
¿Por qué escribo yo?
[...]
Para ser otra persona, pensó Cath.
[...]
Para liberarnos de nosotros mismos.
[...]
Para dejar de existir, pensó Cath.
Para no ser nada ni estar en ninguna parte.
[...]
-¿Por qué escribimos ficción?- repitió la profesora Piper.
Cath miró su cuaderno.
Para desaparecer.
Fangirl,
Rainbow Rowell.

martes, 28 de julio de 2015

Gestos que dañan.

Hablaré de una persona que no vale la pena pero que me llena de rabia.
¿Por qué existe personas así? ¿En serio disfrutan de hacer eso? ¿A caso les falto amor? ¿A caso el dinero no les es suficiente y se sienten vacíos? ¿A caso tienen sentimientos? ¿Cómo duermen por la noche? ¿Cómo viven con el peso en el pecho sabiendo que dañaron a alguien?

Muy bien, hoy paso de nuevo.
Mis padres ya han tenido problemas con esta persona por su actitud despectiva, hizo llorar a mi madre. ¿Quién se cree esa persona? ¿Quién se cree esa mierda de persona para hacer llorar a la mujer que me dio la vida? ¿A caso no sabe que él también vino de una mujer? ¿Siente algo cuando ve a su madre llorar? ¿O a su esposa?

Llega y parece que quiere tumbar la puerta y su actitud de superioridad, siendo despectivo y grosero ¿quiere que lo atienda? ¿En serio? No me jodas, idiota.

El día del velorio de mi abuela, mi madre y yo regresamos a casa, mientras ella alistaba las cosas para volver a irnos, él llego. Mi madre me pidió que le dijera que estaba ocupada porque nos iríamos al entierro, salí, le dije "buenas tardes", contesto amablemente, preguntó por mi madre y le dije que no podría atenderlo porque teníamos que irnos al entierro, él ni siquiera me dejó terminar la oración cuando me hizo una mueca, chasqueo los dientes e hizo un gesto con la mano, como si me estuviera mandando a la mierda.

Me quedé helada, quise llorar, mi abuela acababa de morir horas antes, una de las mujeres más importantes de mi vida y llega esta persona...este intento de persona, dándole la menor importancia.
Mientras se iba, solo atiné a gritarle la clase de persona que era, me importó una mierda si los vecinos o mi madre me escuchaban con semejante vocabulario.

Estaba herida, estaba enojada, más que enojada.

Cerré la puerta, con todas mis fuerzas mientras me aguantaba las lágrimas.
No vale la pena llorar por heridas que causan personas así.
No vale la pena caer en el pozo del que estoy luchando por terminar de salir.
No lo vale.

Es hostigamiento, eso merece demanda y sé que varias personas ya lo han hecho, ¿qué las compañías no supervisan a sus trabajadores? Ah, sí, la vez pasada, vino con su supervisor y mi padre se lo dijo, le dijo todo, mientras él estaba más interesado en su teléfono.

La vida se encarga de darle a cada uno lo que se merece. 
A veces tengo miedo de esas personas.

jueves, 23 de julio de 2015

I'll remember.

I learned to let go of the illusion that we can possess,
I learned to let go,
I travel in stillness.

I'll remember happiness,
I'll remember.
And I'll remember the love that you gave me,
Now that I'm standing on my own,
I'll remember the way that you changed me,
I'll remember.

No, I've never been afraid to cry,
Now I finally have a reason why,
I'll remember,
No, I've never been afraid to cry,
Now I finally have a reason why,
I'll remember


Por esos 12 años.
Por esos 8 años.
Por esos tres años.
Y por esos años más.
 Gracias, chicos.

02:21 am.

-Sky, ¿cuál fue tu intención?
Me miró por un momento, indeciso.
-Si te cuento la mía, ¿me dirás la tuya?
Acepté.
-De acuerdo. Mi deseo fue volver a experimentar el sentimiento que tuve a los once años cuando mi padre me llevó por primera vez a un concierto, el de Los Stones. Aún no sabía nada de música, pero el ambiente me obnubiló por completo. Desearía que ese sentimiento perdurara por siempre y sé que, para lograrlo, necesito dejar de odiar a mi padre.

-¿Cómo es ese sentimiento?- pregunté.
-No sé cómo explicarlo, es similar a cuando amamos con tal intensidad que sentimos la necesidad de crear algo a partir de eso. No exactamente crear, sino actuar en consecuencia. Tenía once años, no creo haberlo comprendido en aquel momento. Pero sí sabía que aquella había sido la mejor noche de mi vida y el sentimiento que experimenté, el más fuerte.


Cartas de amor a los muertos,
Ava Dellaira.

miércoles, 22 de julio de 2015

Tú, mi problema. Tú, mi nada.

No sé que es lo que quieres.
Quisiera que tuvieras el valor de decírmelo, porque la escuela acabo y creo que no volveré a verte.
Pasaron tantas cosas desde febrero y justo cuando estoy por olvidarte, apareces.
Alguien te menciona, cruzo miradas contigo, nos dejan solas en algún lugar.
Intenté arreglarlo, lo juro, me atreví a preguntarle a mi madre, fue un malentendido.
Quise arreglarlo esa noche pero preferiste prestarle más atención al teléfono que a mi.
Quería llorar.
Quería que volvieras a abrazarme y a tomarme de la mano.
Quería que te sentaras junto a mí y me hablaras de cualquier tema.
Quería que hasta me hablaras de las chicas con quienes hablabas aunque me muriera de celos.
Quería que volver a leer: "Cuando encuentras a alguien se deja de ver a los demás" viniendo de ti.

Me propuse olvidarte, ya no te buscaba con la mirada, ya no sentía el vacío, ya no sentía los celos.
"Me preguntó por ti" lo arruino todo. La esperanza volvió. Me ilusioné. Me mataste la esperanza.
"Me preguntó por ti" "Me la encontré y me preguntó por ti" "Te estaba mirando" "Es amiga de tu prima"
En las fiestas de la escuela siempre bailas junto a mí, Ana me invita a tu grupo a bailar y me coloca junto a ti, vienes a nuestro grupo y Diana me pone junto a ti, cuando suena una canción lenta y Ana la baila conmigo me miras o bailo con Irma y me miras.

Era el último día, dijeron nuestros nombres y se acabó.
Todos se levantaron y se abrazaron, se tomaban fotos, mis padres llegaron a felicitarme y mis amigos, levanté a la mirada y ahí estabas. Mirándome.
Cruzamos miradas entre toda la gente y nuestros compañeros.
42 días desde esa noche.
Tome coraje de algún lugar y fui hacia ti, con mi madre animándome (sin tener idea).
Con la excusa de una foto, me abrazaste y sonreíste y solo quería volver a febrero.

 Este verano dije que te dejaría atrás, que dejaría los sentimientos enterrados y es entonces cuando hace dos días alguien me dijo "me habló y me preguntó por ti".

¿Qué es lo que quieres de mi? Porque todos me dicen que siga adelante, que no vale la pena, que no te ruegue y no lo voy a hacer, pero ellos no sintieron tu calidez, a ellos no los besaste en la mejilla, con ellos no hablabas hasta la madrugada.

Quisiera que hicieras un esfuerzo por arreglar esto, pero no lo hiciste hace 5 meses, ¿puedo creer que lo harás ahora?