viernes, 11 de julio de 2014

46 y contando.

Although my grandma used to say
That he used to say

Darling, hold me in your arms the way you did last night
And we'll lie in sight for a little while, he wrote
I could look into your eyes until the sun comes up
And we're wrapped in light, in life, in love
Put your open lips on mine and slowly let them shut
For they're designed to be together, oh
With your body next to mine our hearts will beat as one
And we're set alight, we're afire in love


¿Y qué decir de ellos dos? ¿Qué decir de esa mujer? ¿Qué decir de ese hombre?
Las personas más fuertes y cariñosas que he conocido, que los amo con todo el corazón y que son como mis padres, que salieron adelante cuando todo parecía que nada iba a estar bien, que hacen reír a todo el mundo con las historias sobre su niñez o sobre mis padres y mis tíos, incluso de mi y de mis primos.
Que odio ver lágrimas en sus ojos, que quisiera que borrarles todo el sufrimiento, toda la soledad, que sus hermanos estuvieran aquí para ver a toda la familia y a todos los niños corriendo por el patio, que sus padres volvieran y les dijeran que el orgullo por ustedes no les cabe en el pecho.
Y nunca me voy a olvidar de esas tardes en la casa, con mis primos, con la ropa empapada y a ustedes dos riéndose de nosotros. 

Cuando me obligaban a acompañarlos a la iglesia y siempre me dormía y de regreso me compraban un helado, cuando jugaba en el patio trasero en el columpio. Cuando mi primo y yo nos cruzábamos la barda del vecino y recogíamos mangos y ahí estaba mi abuela apresurándonos entre risas.
Cuando acompañaba a mi abuelo en el taller y lo veía trabajar y él me contaba sobre su padre y todo lo que él hacia cuando era más joven.

Pero siempre voy a odiar el recuerdo que tengo de ese día, de como ella lloraba de rodillas frente al ataúd, con mi abuelo a un lado. 

¿Qué más decir? Que los amo con toda el alma, el corazón, con toda la existencia. Que no me alcanzan las palabras para describir cuanto los amo, cuanto significan para mí. 
Que no sé como voy a sobrevivir sin su presencia.

Y abuela, no sé como has soportado a ese hombre por 46 años, con su comportamiento de niño pequeño, con sus chistes, con su terquedad, con su simpleza, con su poco romanticismo. 

Y abuelo, no sé como has soportado a esa mujer, que es algo "olvidadiza", con sus cambios de humor tan drásticos, con lo terca que es, con sus gritos.

Por que la/lo amo, contestaron.

Y la sonrisa que ellos me provocan no me la quita nadie.

viernes, 4 de julio de 2014

Somos nosotros. Solo nosotros.

Y vuelves a sentirte así de sola, con las palabras atoradas en tu garganta, vuelves a escuchar esas canciones y sólo quieres volver a esos instantes de perfección. Vuelves a querer a alguien a tu lado, todo vuelve a dolerte. Quieres el poder sentirte infinita de nuevo.
Y supongo que está bien sentirse así.
Al fin y al cabo, somos adolescentes.
Nos duelen canciones, fotografías, personas, lugares.
Queremos llegar a casa, recostarnos y pensar y pensar.
Queremos escuchar música y leer e imaginarnos escenarios y diálogos con esas personas.
Queremos salir de viaje, tomar fotografías con la esperanza de qué en unos años, las encuentres en alguna caja y les digas a tus hijos las historias sobre ellas.
Queremos encontrar un amor que nos haga sentirnos sobre el cielo, queremos dejar de preocuparnos por nuestro peso y tener el "perfecto" cuerpo que nos enseña la televisión y las revistas.
Queremos matar el dolor del día a día. Decirles a esos chicos que nos ponen trabas en el camino que se vayan a la mierda.
Tener ese grupo de amigos inseparables que te comprendan.

Queremos todo eso y más. Y está el grupo que tiene varias de esas cosas y luego está el otro que desea tener aunque sea una de esas cosas.
Somos adolescentes.
Sentimos mucho, pensamos mucho, deseamos mucho.

Nos enseñan desde pequeños que tenemos que tener el cuerpo perfecto, que si no eres bueno en algo no tendrás un futuro, que si te gusta leer o escuchar otro tipo de música eres la rara, que tal cosa es de niño y tal cosa es de niña, nos enseñan que el dinero es más importante que hacer aquello por lo cual te brillan los ojos y eso nos cabrea mucho.

No somos nuestro cuerpo, no somos nuestro talento, no somos nuestras preferencias ni el tipo de música que escuchamos, no somos nuestros amigos, mucho menos nuestros padres.
Somos nosotros. Sólo nosotros.

jueves, 3 de julio de 2014

Porque eres tú. Tan real. Tan...tú.

Y te recordé cuando me sentía más sola que nunca.
Te recordé a ti y a tus abrazos.
A ti y a tus besos.
A ti y esa forma de hacerme sentir como en casa.
Quizás fue ahí cuando comencé a entender que regresar a ti era tan inevitable como respirar.
Quizás fue ahí cuando me di cuenta que la marca que me dejaste era más profunda que ninguna otra.
Porque no hay nadie más que tú.
Porque nunca hubo nadie más que tú.
Siempre fuiste tú.
Porque eres todas las canciones que escucho por la noche.
Eres todas esas puestas de sol que veo cuando salgo a pasear.
Eres todas esas gotas de lluvia que caen por mi piel.
Eres todas esas páginas tocadas con ternura.
Eres todas esas palabras que no me atrevo a decir.
Eres todas esas pequeñas sonrisas que tengo cuando estoy recostada en mi cama.
Eres todas esas lágrimas contenidas.
Eres todos esos cafés por las tardes frente a ese gran árbol.
Todas esas ganas de vivir.
Porque me es inevitable no sonreír al acordarme de ti.
De tu manera de tirar tu cabeza hacia atrás, riéndote como una niña pequeña. De todas tus manías.
Porque eres todo lo que he buscado y nunca pensé encontrar.
Porque eres tú. Tan real. Tan...tú.
Y sólo necesito eso.

No puedo dejar que dure más.

Y algo ha cambiado y no sé que fue.
Nada es lo mismo.
Hay más silencios y al mismo tiempo más gritos.
Hay más tardes sola y más música a todo volumen.
¿Vuelvo a ser lo que era? Porque tengo miedo.
Tal vez, sea un efecto del verano.
Tal vez, algo se dañó.
Quizás ya estaba dañado y sólo era cuestión del tiempo para sentir la herida.
Quizás me adelante pensando que las cosas felices duran para siempre.
Que sólo en los escritos puedo lograr que eso dure.
Y los escritos me salen incoherentes, y quiero llorar y quiero no dormir y ver el Sol salir y sentirme un poco menos sola.
Tal vez he visto demasiadas películas.
Y las sonrisas falsas ya no me duelen, porque estos días los he dado más que otros días.
Porque no quiero volver a añorar tiempos más fáciles. Porque no puedo. Ya no.
Vuelve el sentimiento de sentirse incomprendida. Vuelve el sentimiento del nudo en la garganta, con todas las palabras en él.
Porque perdí el sentimiento de sentirme infinita.
Perdón, perdón, perdón.
No quiero que esto dure más.
No puedo dejar que dure más.




miércoles, 2 de julio de 2014

Cuando llueve.

Y el cielo llora. Y grita.
Los niños juegan, saltando en los charcos.
Los ves por la ventana, en el fondo se escuchan las voces de Birdy y Ed.
El café ya se enfrió en buró, y el viento hace bailar las páginas del libro en la cama.
Y quisieras no amar el sentimiento de soledad que te da la lluvia.
Los cigarros se acabaron, los amigos no llaman, esa persona parece feliz cuando no sabe de ti...
Y cierras los ojos y suspiras.
Pero sigues ahí, sobrevives. Siempre lo haces.
Y las risas de los niños te hacen abrir los ojos.
Y ríes.
Sólo es un día de lluvia, donde todo te duele más y todo es más solitario.
Sólo sales al jardín para sentir las gotas de lluvia y cantas en voz baja.
Con la soledad mirándote bailar bajo la lluvia desde el porche.

And when it rains
You always find an escape
Just running away
From all of the ones who love you
From everything.
02/07/14, 14:59

martes, 1 de julio de 2014

Un par de ojos brillantes, una boca roja y la lluvia.

Corren hasta llegar a un lugar donde quedarse mientras se calma la lluvia.
Y están riendo.
Y sus manos están entrelazadas.
Y le miras.
Porque su risa calma cualquier tormenta que se desata.
Porque amas verle los hoyuelos y las pequeñas arruguitas alrededor de sus ojos.
Parece feliz. Y esperas que lo sea.
Y se sientan en el suelo y apoyan sus hombros.
Le miras el humo saliendo de la boca y lo único que quieres es morderle la boca hasta dejarla más roja de lo que está.
Quieres hundir la cara en su cuello y tener sus brazos alrededor.
Quieres ser el lugar al que va cuando quiere esconderse del mundo.
Y te mira.
Y te besa la mejilla.
Y deja los labios ahí más tiempo de lo esperado y te toma de la mejillas.
Y te besa.
Se separa de ti y ríe.
Los ojos le brillan y tiene la boca roja.
Hecha a correr mientras ríe a carcajadas y se vuelve y te llama.
Le miras, está en medio de la tormenta con los brazos abiertos, llamándote.
Y sabes que si vas hacia sus brazos, vas a sentir las gotas frías de la lluvia, tendrás las ropa pegada al cuerpo y la gente pensarán que están locos.
Y de repente te encuentras a centímetros de su cuerpo.
Y te sostiene entre sus brazos.
Y no te importa estar en medio de la lluvia, empapada y con el cabello hecho un desastre.
Lo único que importa es el sonido de su risa y el sabor de sus labios. 
01/07/2014, 13:24

jueves, 26 de junio de 2014

Creo en ti. Creo en mi. Creo en nosotros.

Creo en la magia.
Creo en que recibimos lo que damos.
Creo en todas las formas en que se presenta el amor.
Creo que todos tenemos a alguien que nos complementa en alguna parte del mundo.
Creo en las historias que me cuentan los libros.
Creo que el mundo puede ser mejor.
Creo en el amor verdadero.
Creo en el poder de las letras.
Creo en los sentimientos que me transmiten la música.
Creo que existen esas personas que son tu familia aunque no sean de sangre.
Creo en las carcajadas.
Creo en las sonrisas tímidas, en las felices, en las verdaderas.
Creo en las miradas, en las atrevidas, en las cómplices, en las sinceras, en las amorosas.
Creo en las ganas de vivir cuando estás con esas personas y los ves y sientes que puedes hacer todo.
Creo en que podemos ser infinitos.
Creo que nuestras historias son eternas.
Creo que en reencarnar.
Creo en los amores que no pueden estar juntos y en otra vida vuelven a encontrarse.
Creo en esas personas que se han ido físicamente de este mundo, pero siguen aquí.
Creo en las fotografías pegadas en la pared de mi cuarto.
Creo en tu sonrisa.
Creo en el sonido de tu risa.
Creo en ti.
Creo en mi.
Creo en nosotros.