lunes, 13 de enero de 2014

Cartas a Agridulce. (II)

"Bueno, es bueno escuchar tu voz, espero que te vaya bien. Y si alguna vez te preguntas, estoy sola aquí esta noche."

Hola Ann.

Siento si piensas que te he dejado atrás, no lo he hecho. 
Sólo que quiero cambiar, quiero volver a reír como lo hago normalmente sin tener la constante preocupación de tu tristeza y de querer borrarla de tu rostro, de llevarte lejos y que nada más te dañe, pero ya no quiero eso.
Ya no. Y siento una rabia. Y no quiero sentirla.

He vuelto a reír a carcajadas, ¿sabes? Me he sentido un poco más libre, un poco más segura de mí misma, salgo de casa más seguido, converso más, he vuelto a leer, canto de nuevo a todo pulmón por la casa y eso está bien.
Todo esta comenzando a ir bien.
Y no quiero volver a tener ese constante miedo, a la espera de que algo malo vuelva a suceder.

Siento que tú no sientas igual que yo, siento ser yo la que se "enamoró" pero ahora me doy cuenta de que está mal, no hablo de que esté mal que dos personas de su mismo sexo se enamoren, pero mi amor por ti es malo, nunca llegaría a ningún lado incluso si tú pusieras más de tu parte, algo más que esos roces de labios y que al día siguiente olvidas. 
Y me alegro que los olvides, porque no quiero recordatorios de ellos, no quiero nada que tenga que ver con ese mal sentimiento. Supongo que lo siento.
No te hecho la culpa de haberme "enamorado" porque fue mía, tal vez vi cosas donde no había nada y aunque me hayas confesado que podría haber algo, ya no lo habrá, por mi parte. Nunca. Lo siento, de nuevo.

Quiero que vuelvas a reír como sé que lo hacías antes de conocernos, quiero que salgas más de casa como antes, que disfrutes de la vida. Así como yo lo estoy haciendo.

No quiero que al mirar atrás tengas solo recuerdos de llantos y marcas de demonios, quiero que tengas recuerdos de risas, salidas, puestas de sol y medianoches escuchando música que te encanta y te hace sentir feliz, que te hace sentir que todo va a estar bien.

Porque lo va a estar, y aunque haya días en que parezca que no lo serán, piensa que sí. Y lo será.

Siempre te querré, a pesar de todo lo que ha pasado. Lo haré. Ojalá tú también lo hagas.

Rose.




sábado, 11 de enero de 2014

Algo diferente, una escena de una loca cabeza.

Haz un esfuerzo, por favor.

Lo siento, lo intento.

-¡Prometiste que te quedarías!- gritó haciéndose oír por encima de la lluvia cayendo sobre nosotras. El cabello mojado le enmarcaba el pálido rostro, los ojos marrones se volvieron negros y las lágrimas se confundían con las gotas de lluvia.

No lo parece, te necesito.

Lo digo en serio...

Estaba muda, solo estaba ahí, viendo los pedazos de ella en ese cuerpo que no le pertenecía, las palabras no querían salir de mi boca, no quería aceptar esto, porque al instante en que mis palabras salieran se volvería más real.

¿Por qué dejaste que eso llegara tan lejos?

¡No lo sé!

-Lo prometí- respondí con voz ronca, mi piel estaba helada, tiritaba de frío, de miedo, tal vez de las dos cosas, más de la segunda que de la primera. - Pero tú ya no eres tú. Eres otra persona, y yo no puedo mantener una promesa que no le hice a...la que sea en qué te has convertido. No puedo. Lo siento.

¿Por qué no lo detuviste a tiempo?

Perdón, lo siento...

Te quedaste muda, solo estabas ahí, mirándome.

-Lo siento, por favor, perdóname...- te dije, la respiración se me aceleró, el final se acercaba y el pánico me invadió, no podía terminar así.

¿Seguirás aquí? ¿Volverás? ¿Te quedarás?

No puedo quedarme más, no puedo.

-Vuelve, por favor...-no podía detener las lágrimas, el pánico estaba bajo mi piel, me dolía respirar, no quería ver el posible final.

¿Dónde estás? ¿Dónde estás? ¿Dónde estás?

-No sé...-susurraste bajando los ojos, te abrazaste a ti misma, quisiera abrazarte, pero yo no acostumbro a abrazar a desconocidos y eso es lo que eras tú en esos momentos, alguien totalmente desconocido, roto por todos lados, alguien a quien intente volver a unir y acabe cortándome con sus partes filosas, valió la pena salir sangrando, vales la pena esas cicatrices en mis dedos, pero la persona en que te has convertido me hace dudar de las heridas, me hace dudar de las promesas.

¿Es así como acabará todo?
No quiero que sea así, no debe ser así.

Dicen que cuando aceptas una rosa, aceptas sus espinas, tal vez tú tenías demasiadas, tal vez debí ponerme guantes al tomarte.

La lluvia seguía cayendo, como si tuviéramos todo el tiempo del mundo, tal vez lo tengamos, ¿qué tiene de malo tomarse un tiempo para solucionar las cosas? Tal vez debamos dejar que el tiempo ponga las cosas de nuevo en su carril. Un descanso de esos meses de mierda, un descanso de esos recuerdos, de las heridas en mis dedos y de las que están en ti.

Un tiempo. En esos momentos sonaba como la misma gloria.

Nos miramos una vez más, y fue un pequeño "hasta luego".

-"Espero que algún día encuentres a alguien que haga crecer flores incluso en las partes más tristes de ti."- dije al mirarte una última vez más, el tiempo trataría de sanar las heridas, pero la historia no terminaba ahí, nunca terminan, simplemente no se cuenta lo que sucede después, y todavía quedaba mucho por contar.

¿Estarás ahí cuando vuelva?

miércoles, 8 de enero de 2014

Destinatario: Ahí, en donde quiera que estés.

Para ti, en donde quiera que estés.

Te extraño, ¿sabes? A pesar de no conocerte, de no haber cruzado jamás una palabra contigo, pero sé que te amo, pero esa palabra se ve tan vacía en estas líneas, quisiera poder decírtelo de frente, tomar tus manos, susurrarlas al oído, sin que nadie más las escuche porque ellos no comprenden el significado de esa palabra, no son dignos de ella.

Te quiero aquí, no quiero que esto crezca a la distancia y si hay una, quiero que se reduzca a menos de dos pasos de mi, no más. Creo que no lo soportaría. No quiero más besos no dados, no más miradas no encontradas, no más manos sin sostener las tuyas, porque sólo tus manos se adaptan fácilmente a las mías. No más abrazos perdidos, no más conversaciones de madrugadas pendientes, no más cafés fríos por tu falta, no quiero noches frías sin tus abrazos, no quiero. No más.

Creo que te esperaría media vida (toda) si al llegar te quedaras para siempre.

Quiero tus labios sobre los míos o sobre mi mejilla, tus dedos enredados en los míos, tus brazos alrededor de mi cintura o de mi cuello, tus manos en mi pelo, quiero llevarte a la parte más bonita de mi ciudad y hacer como que sólo tú y yo estamos en este mundo que a veces se cae a pedazos, ignorar a la gente que no entiende, que no comprende que el amor es algo más que físico, que es más que el color de la piel, el cabello, el color de ojos, la nacionalidad o el sexo, que es algo que está debajo de la piel, que es el alma la que elige por quien vas a enfrentarte al mundo, y que tú no haces más que entregarte.

Y cuando al fin te entregas, sientes que al fin encontraste tu huequito en este mundo.

Y yo lo encontré en ti.

Esto es para ti, donde quiera que estés, regresa pronto y cuando lo hagas, aquí estaré.


                 Siempre con amor, mi alma.

                 (Tal vez debería decir que es tu alma, porque el día en que me enteré de tu existencia, esta ya no me perteneció más. Ahora es tuya.)

martes, 7 de enero de 2014

21:15 Opresiones en el pecho.

Tengo miedo. Siento algo pesado en el pecho, ganas de llorar y solo encerrarme y olvidar. Tengo miedo. Quiero volver tiempo atrás, desvanecerme entre recuerdos. Dije que nada de esas antiguas mierdas me afectaría, entonces, ¿por qué solté en llanto? ¿Por qué tengo este miedo? Solo quiero quitarme esta opresión en el pecho, estoy esperando que algo malo suceda. Tengo miedo. Quiero azotarme contra la pared y dejar de temblar, que el mundo deje de girar y bajarme. Quiero volver a lo antiguo, a lo seguro.
Traté de ayudarla, quise ser como los demás, quise encajar ¿y saben qué? A la mierda, que les den. Estoy harta de tener miedo, pero lo sigo teniendo, aquí en el pecho. Quiero decirle adiós a las cosas perdidas pero saber que se acerca el final inevitable de otras cosas me hacen no querer decirles adiós, hacen que quiera aferrarme y no avanzar, ignorar que la vida no se detiene por nadie, que el mundo no va a dejar de girar sólo porque una idiota tiene miedo de crecer, de avanzar.

Estoy volviendo a atascarme, a quedarme estancada. No quiero pasar otra ves por eso. No quiero volver a sentirme abandonada por todos y por mí misma. Lo odio tanto.

Quiero darme de golpes contra la pared y hacer que deje de existir este nudo en la garganta y este miedo.

Tengo miedo. No quiero tenerlo, no de nuevo.

lunes, 6 de enero de 2014

Personas alegres.

"Peter Pan no volaba si pensaba en las cosas malas, a pesar de que tenía montones en las que pensar."

Yo soy una persona alegre, mi forma de ser es así, puedo estar en llanto y aún así reír o sonreír por cualquier tontería, me gusta reír, me gusta saber que aunque el cielo esté repleto de nubes grises, se irán y el Sol se alzará de nuevo sobre todos nosotros.
Y me siento mal cuando río y hay una persona llorando junto a mí, una persona que trato de consolar, pero no puedo evitarlo, será por nervios o porque sé que lo malo no dura para siempre ni lo bueno lo hace.
Lloro cuando tengo que hacerlo, no quiero que llorar se vuelva a hacer costumbre. Me da miedo que lo vuelva a ser.
Río porque me gusta disfrutar, me gusta pensar que algún día le contaré historias a mis hijos o a mis nietos sobre las idioteces que hacía y ellos reirán, porque son recuerdos alegres, porque disfrute mi vida, y quiero que ellos también lo hagan.

Me gustan las personas que ríen mucho. Personas que sonríen a pesar de estar atravesando una mala situación pero que sonríen de verdad porque saben que esa situación no durará para siempre, nada lo hace, que todo mejorará. Las que olvidan sus problemas en casa y se dedican a disfrutar el día.
Supongo que yo soy una de esas personas.

Cuando mis padres discuten, yo no me devoro la cabeza pensando en el por qué de la discusión y si van a separarse o que va a suceder, no lo hago, no son mis problemas, soy sólo una adolescente hormonal que vive en su propio mundo y que le gusta reír, esos problemas son asuntos de adultos, yo no tengo que preocuparme todavía de eso, cuando llegué el momento de hacerlo, lo haré, pero por el momento disfrutaré de solo preocuparme por mis estudios y por cosas que más adelante me parecerán insignificantes.

A pesar de las lágrimas, puedo reír y sonreír, aunque me salga una risa temblorosa, lo hago.
¿Parezco una persona muy despreocupada? A veces pienso que lo soy. Pero yo no lo era en el pasado, me preocupaba por todo, en especial en la escuela, hasta que conocí Irma; ella era la chica nueva y con la que nadie quería juntarse, así que yo lo hice, mi madre siempre decía que nadie debería de ser apartado y que todos éramos iguales, me junte con ella y aprendí que no debería de preocuparme por todo, que los problemas de adultos eran sólo de ellos, y entonces, todo se volvió más sencillo, de eso han pasado casi 5 años, he dejado de frecuentar a Irma, supongo que eso pasa cuando subes de grado y aunque vayan a la misma escuela, los grupos se separan y todos toman diferentes rumbos. Jodida chica, eh que lo digo de cariño.

Si dejáramos de preocuparnos por todo y de creer que lo malo es para siempre, todo sería más sencillo, si riéramos más todo sería un poco más feliz, porque no creo que cuando tus hijos o nietos te pidan que les cuentes historias sobre tu juventud lo único que recuerdes es llorar todo el tiempo, no creo que quieras eso.



viernes, 3 de enero de 2014

23:30 Rechazos sutiles.

¿Han tenido en su grupo a la chica que se sienta en el último banco de la última o primera fila? Esa que siempre habla con la chica de adelante y que si no asiste esa chica, ella no habla, ¿la han tenido? Porque en mi grupo soy yo. La única diferencia es que trato de ser más sociable cuando la chica de adelante no asiste, pero siempre siento que esos esfuerzos no sirven, ya todos tienen a su grupito de amigos y no hay espacio para mi, se siente horrible. Me quedo callada durante las clases y lo malo viene cuando tenemos que formar equipos, todos se reúnen con su típico grupo y yo al estar sola, me quedo con los que peor trabajan.
Quiero mucho a Liz, la conozco desde preescolar y aunque no nos soportábamos al principio y tuvimos que hacerlo por Ale, llegue a quererla un montón y ella a mí, siento que desde que quedamos en el mismo salón cuando salimos del primario hemos sido más unidas y es bueno tener a alguien así en un grupo como el mío. Es un grupo muy problemático, el año pasado quise cambiarme porque son unos idiotas, la mayoría, hasta tenemos al típico grupito de chicas antipáticas y las que llegan a caer bien ya tienen a sus amigas seleccionadas y no socializan con otras.
Duele el rechazo, ¿saben? duele que lo hayas sufrido desde el preescolar y parte del primario y que ahora más grande lo sigas sufriendo, aunque un poco menos obvio.
Llego a desear cambiarme de escuela, cambiarme de ciudad, de identidad, de cuerpo e irme.
A veces quisiera que ellos sintieran el rechazo, el no agradarles a tus compañeros la mayoría del tiempo.

Si, río con ellos y tonteo, pero no. No me siento cómoda. Joder, que si las personas fueran un poco más amables hoy en día todo sería más sencillo, un poco más feliz. Pienso que el mundo se está yendo a la mierda por tanta gente antipática, tanta hipocresía, tantos engaños, estafas, robos, etc.

Todos hablan de dejarle un mejor mundo a los niños.
¿Por qué nadie intenta dejar mejores niños al mundo?

No lo sé, desvarío un poco.

17:23 Sobre lugares oscuros.

Este mes he tenido un poco más de luz, ya no suelo ir a ese lugar oscuro del que tanto hablo Charlie, ya no tengo tanta rabia en mi interior, tengo menos culpabilidad, ya no me siento mal conmigo misma por ser como soy, a veces tenía tanto miedo, mucho. Sentía ganas de llorar y el tema nunca se iba de mi cabeza, era un remolino que giraba y giraba y giraba y yo no sabía como salir de él, estaba atrapada. Hasta que un día, ¡puf! estaba fuera de él, no sé que fue, pero se sintió como si me quitara un peso de los hombros, sentí que todo estaba bien, que yo estaba bien. Que no había nada malo conmigo. 
A veces tengo miedo de volver a ser mi antigua yo, tengo miedo de volver a ese lugar oscuro, de volver al remolino, miedo de volver a la puta situación en la que estaba con ella desde principios del año pasado.
A veces lloro sin razón, lloro por cosas pasadas, a veces pongo una canción y veo a la nada, recordando. A veces leo una continuación de algún libro que leía antes de que pasara todo eso y lloro, no importa si los personajes estén sonriendo. Lo hago, es una emoción inexplicable.

A veces quisiera poder expresar como me siento en esos momentos, tengo un sentimiento de nostalgia tan fuerte que me duele, joder como me duele, siento que me asfixio con esos recuerdos, odio los días así, odio recordar cosas dolorosas, odio llorar por ellas aunque estén lejos, siento que pueden alcanzarme.

Luego están los recuerdos felices, que también me lastiman, que me causan una felicidad dolorosa, que me hieren pero que amo, quisiera regresar a esos momentos y volver a sentirme bien. De volver a reírme a todo pulmón y que no sean solo recuerdos.

No me alcanzan las palabras, no sé como expresar ese puto sentimiento de nostalgia, de melancolía, me tiemblan las manos, y siento en el pecho algo pesado y me siento mal. Odio sentirme así.
Nunca lo he hablado con alguien, porque sé que no me expresaría bien al querer decirles como me siento, porque no he encontrado a alguien que me comprenda completamente. Y eso me pone triste. Bastante. 
Nunca nadie me llegará a conocer realmente si no comprenden este sentimiento, sino lloramos juntos las cosas perdidas.  

Desde niña he querido irme de aquí, irme de esta ciudad. Viajar o quedarme en algún otro lugar. Y ese sentimiento crece cuando tengo días así. Supongo que todos se han sentido así. Siento que podré hacer las cosas que siempre quise hacer, que podré ser la persona que quiero ser. Y parece tan lejano.

Tal vez esté equivocada sobre querer irme, tal vez dentro de unos años no vuelva a ese lugar oscuro ni recuerde esas cosas, ni llore viendo el Sol esconderse y el sentimiento de nostalgia desaparezca y solo vuelva en ocasiones muy contadas. Tal vez el sentimiento se vaya.

Quiero creer que este año empezará bien, que no dejaré que el no agradarle a mis compañeros de grupo me afecte, que no me sentiré más sola, que no llegaré sintiéndome mal de la escuela, que no volveré a ese lugar oscuro por un tiempo. 

Pensaré que las cosas irán bien y que si no lo son, pronto lo serán. 

Y lo espero. 
En serio.